Ricardo Rojas Parra
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Pedagogía en el aula y su impacto

‘Colombia la más educada’ genera igualdad para los niños que van al colegio: capital humano mejor calificado para el mercado laboral a futuro.

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
marzo 30 de 2016
2016-03-30 09:30 p.m.
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Dentro de la actual política de desarrollo, se incluye, por primera, a la educación como uno de sus pilares. Con ‘Colombia la más educada’ se busca generar igualdad de oportunidades para los niños y niñas que asisten al colegio, lo que se traduce en capital humano mejor calificado para el mercado laboral en el largo plazo.

Este enfoque tiene un gran componente de mejora en la calidad educativa, puesto que, comparado con otros países del mundo, Colombia se encuentra rezagada. En particular, se espera que estos esfuerzos se reflejen en un incremento en el porcentaje de colegios oficiales en niveles alto, superior y muy superior en las pruebas Saber 11: que pase del 32 al 45 por ciento en el 2018 (Ministerio de Educación Nacional, 2014). Así, la pedagogía resulta un elemento fundamental para lograrlo.

Un estudio del Banco Mundial, realizado por Bruns y Luque (2014), logró analizar el tiempo de enseñanza en el salón de clase en Latinoamérica, y encontró que la región todavía está por debajo de las cifras alcanzadas por países desarrollados.

Según el informe, mientras que en Colombia, Brasil y Honduras el tiempo dedicado a la enseñanza es aproximadamente del 65 por ciento del total de la clase, la tasa recomendada para alcanzar buenas prácticas en el aula corresponde al 85 por ciento.

Por ello, la necesidad de generar reformas pedagógicas que incrementen ese porcentaje.
Este hecho se pretende aminorar a través de un conjunto de estrategias contempladas en la política educativa. Por un lado, por medio del fortalecimiento de la jornada única, los estudiantes pueden tener mayores espacios en el colegio para el aprendizaje.

Por otro, se demandan docentes que potencien las habilidades de los estudiantes a través de mayor retroalimentación, más acompañamiento, así como mejor preparación de la enseñanza por medio de altos conocimientos en su área.

En otro estudio, realizado en América Latina sobre elementos pedagógicos y logro educativo, los resultados indican que los estudiantes tienen una puntuación más alta en matemáticas y lenguajes cuando están en salones de clase que no tienen grados múltiples, no se agrupan por habilidades, se hacen pruebas regulares, hay una fuerte participación de los padres y un clima positivo en el aula (Willms&Somer, 2010).

Es de resaltar que los profesores también tienen un reto a la hora de impulsar la equidad entre hombres y mujeres. Según la ‘Evaluación Externa y Calidad de la Educación en Colombia’, del Banco de la República (realizada por Ayala 2015), en el componente de matemáticas existe una brecha de resultados por género: los niños registran mayor puntaje que las niñas, con una tendencia positiva marcada que pasó de 1,44 a 3 puntos entre el 2007 y el 2013.

Los docentes pueden incrementar el gusto en materias de ciencias y matemáticas, en las que se ha identificado una baja participación de mujeres posterior al colegio. Para ello, tener modelos a seguir en esas áreas resulta fundamental para mejorar los resultados y potenciar sus capacidades.

Este enfoque hace un reconocimiento público social sobre la labor del docente en el proceso de formación y le otorga una ventana de nuevas oportunidades. El cambio en la práctica educativa en el salón de clase es el gran reto.

*Economista - Profesor universitario
riropa@gmail.com

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