Ricardo Rojas Parra

Ecuador

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
julio 06 de 2014
2014-07-06 09:15 p.m.
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De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía ecuatoriana crecerá en el 2014 un 4,2 por ciento, y prevé que para el 2015 lo haga en 3,5 por ciento. Dichas cifras ubican al Ecuador como uno de los países con mayor perspectiva de crecimiento en la región y da señales de que el buen momento por el que atravesó esa nación entre el 2007 y el 2013, periodo en el que registró un incremento del PIB del 4,2 por ciento promedio anual,s e mantiene para este y el 2015.

La Revolución Ciudadana, como se le conoce al proyecto político y económico implementado por Rafael Correa desde su llegada a la presidencia (2007), ha sido la fuente de las políticas que han conducido al país vecino por esa senda favorable de crecimiento y el origen de los logros que han beneficiado a la sociedad ecuatoriana hasta el momento.

La clave, si de encontrar razones para explicar dicho auge se trata, ha estado –según el jefe de Estado– en dejar atrás el modelo social de mercado que por años rigió a Ecuador,para apostarle a un nuevo modelo, en el cual la economía social y solidaria es la carta de navegación que dirige la administración de los recursos. De hecho, es justamente la redistribución y el manejo equitativo de los ingresos hacia los más vulnerables, la fórmula que ha seguido el presidente Correa durante los siete años de su mandato.

Entre las estrategias económicas puestas en marcha bajo este proyecto, sobresale el gasto en inversión pública que se ha destinado a educación, salud e infraestructura. De acuerdo con la Cepal, la inversión estatal de Ecuador ha sido en los últimos años la más alta en la región, ubicándose para el 2013 en el orden de los 8.100 millones de dólares (aproximadamente el 15 por ciento de su PIB).

Y es que con esas cuantiosas sumas de dinero, anualmente se busca desarrollar la capacidad productiva del país, estableciendo las condiciones necesarias para que Ecuador sea una nación competitiva, cuyo valor agregado se derive principalmente de su capital humano.

La construcción de importantes redes de transporte, la reducción de la pobreza del 36,7 al 25,6 por ciento entre el 2007 y el 2013, una tasa de matrícula en educación básica cercana al 100 por ciento, y del 35 por ciento en educación superior, participación en educación técnica, tecnológica y universitaria de la población indígena y afroecuatoriana en 13 y 25 por ciento, respectivamente, y una tasa de desempleo de 4,15 por ciento (una de las más bajas de la región) son algunos de los frutos que dan fe del avance que ha dado Ecuador en siete años.

Todo parece indicar que la receta de Correa está funcionando. Sin embargo, son dos los grandes desafíos económicos que está creando este tipo de políticas. Por un lado, es necesario un manejo adecuado y sostenible del déficit fiscal y de la proporción de la deuda pública sobre el PIB nacional, puesto que su aumento ha sido evidente; y, por el otro, es importante una diversificación de las fuentes de financiamiento, ya que el rol del petróleo y China ha sido significativo y puede mostrar dependencia hacia sus recursos más adelante.

 

Ricardo Rojas Parra
Economista - Profesor universitario
riropaq@gmail.com

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