Ricardo Rojas Parra

EE. UU., un socio comercial

Ricardo Rojas Parra
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Ricardo Rojas Parra
septiembre 13 de 2013
2013-09-13 04:22 a.m.
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Las buenas relaciones con Estados unidos y la entrada en vigencia del TLC con ese país han generado importantes oportunidades para la economía nacional, que han logrado ser aprovechadas por algunos sectores, pero que requerirán de un mayor esfuerzo por parte de otros.

Incluso, antes del TLC, Estados Unidos era el principal destino de las exportaciones colombianas, en particular aquellas tradicionales como el petróleo, las flores, algunos metales industriales e incluso el café. Con la entrada en vigencia del tratado, Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial de Colombia, registrando una participación del 34,7 por ciento de las ventas externas del país, y superando, por mucho, al siguiente destino comercial (la Unión Europea), que cuenta con una participación del 14,3 por ciento a junio del 2013.

En línea con las experiencias de Perú y Chile, el TLC con Estados Unidos ha generado un importante incremento de las exportaciones no tradicionales, lo que se refleja en destacados avances en la ventas de productos químicos, maquinaria eléctrica y navegación aérea, las cuales incrementaron anualmente 32,4 por cineto, 43,2 por ciento, y 289,9 por ciento, respectivamente, a junio de 2013.

No obstante, en una reciente encuesta realizada por Fedesarrollo, varios empresarios reportaron la mayor competencia externa como uno de los principales retos bajo la coyuntura económica actual. La entrada en vigencia del tratado (en conjunto con una apreciación del peso durante la mayor parte los últimos doce meses) ha desnudado varios problemas estructurales de la nación (logísticos, altos costos de producción y distribución, entre otros), y aunque aún es tema de debate, la mayor competencia externa podría estar causando parte del deterioro observado en la industria nacional, que ha caído 2,2 por ciento en los últimos doce meses.

Incluso con la depreciación de 5,14 por ciento observada desde mayo de este año, la producción industrial ha continuado cayendo. Esto estaría asociado al atraso del país en términos de infraestructura y productividad de sus trabajadores, que dificultan la competencia en una economía global.

Parafraseando a Adam Smith, no es por la benevolencia del petrolero y el café que obtenemos bienes y servicios, si no por el seguimiento del interés propio en cada una de las partes. Así, si se quiere aprovechar realmente la apertura a un mercado tan importante como el estadounidense, resulta necesario que los productos de la industria local se vuelvan una opción asequible para los consumidores norteamericanos, tal como varios bienes provenientes de Estados Unidos han generado opciones atractivas para los colombianos.

Por estas razones, no solo deben generarse oportunidades de comercio, sino también las condiciones para que los empresarios locales puedan aprovecharlas. Tanto el Estado como los mismos empresarios deben hacer un esfuerzo mayor por cerrar la brecha de productividad con los empresarios estadounidenses, invirtiendo más en investigación y desarrollo tecnológico que en medidas paliativas, como los subsidios. Esto implica dejar de ver a Estados Unidos como un amigo incondicional, y más como un socio para lograr el desarrollo del país.

Ricardo Rojas Parra

Profesor, U. Externado

Profesor gustavovaldivieso@yahoo.com

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