Ricardo Rojas Parra

El futuro del euro

Ricardo Rojas Parra
POR:
Ricardo Rojas Parra
mayo 17 de 2013
2013-05-17 03:48 a.m.
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Los artículos del nobel de economía Paul Krugman tienden a mostrar un panorama negro para la Unión Europea (UE), pues proponen que la salvación económica de Europa está en la muerte del euro. El autor expone que una moneda común impide a las economías pequeñas de la Unión usar la devaluación como un instrumento efectivo para manejar su balanza comercial.

Sumado a esto, el 10 de abril de este año, Pascal Lamy, director general de la OMC, sentenció que hasta el 2015 la UE no reportará un crecimiento positivo, lo que incrementa la incertidumbre alrededor de la continuidad del euro y de la Unión misma.

Sin embargo, no todo el panorama es sombrío, y existen fuertes motivos para ser optimistas sobre el futuro y la continuidad de la UE. El primero de ellos es que los determinantes del crecimiento económico europeo se han mantenido en estos años de incertidumbre. Pese a los efectos nocivos de la crisis, tales como la desaceleración económica y el desempleo, las variables que se interpretan en la literatura económica como los ‘determinantes del crecimiento’, es decir, el stock de capital físico, las altas tasas de productividad de los trabajadores europeos y las nuevas patentes, no muestran una contracción severa que no pueda ser impulsada.

En segundo lugar, los ataques al euro no contabilizan los costos comerciales que tendrían estas economías pequeñas. Si bien lograrían la independencia en su política cambiaria para poder devaluar e impulsar sus exportaciones, la desvinculación del euro traería graves consecuencias comerciales. Algunos autores como Jeffrey Frankel y Andrew Rose han evidenciado que las uniones monetarias crean beneficios comerciales entre sus miembros, que pueden llegar a triplicar el comercio de los países pertenecientes a la Unión. Aunque se ha evidenciado que, desde el 2002, la unión monetaria solo ha llegado a aumentar en 15 por ciento el comercio entre los países de la UE, cabría preguntarse si las ganancias de una posible devaluación serían capaces de compensar el riesgo de la volatilidad en los mercados extranjeros y una eventual reducción en la balanza comercial de estas naciones.

Finalmente, el euro, más allá de ser una construcción económica, es una representación política. La creación de una moneda común partió de los ideales de cooperación que imperaron durante la segunda postguerra. Además, es una de las últimas expresiones de un proyecto de unidad, y representa un plan pacífico y de relevancia internacional que le han devuelto el protagonismo a un continente que, después de haber controlado al resto de la población mundial, había sido apartado de la política internacional en la segunda mitad del siglo XX.

Ricardo Rojas Parra

Economista - Profesor universitario

riropa@gmail.com

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