Ricardo Rojas Parra

La moneda electrónica

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
diciembre 01 de 2014
2014-12-01 02:35 a.m.
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La influencia de los medios electrónicos y su uso en la economía ha llevado a la discusión de la posible emisión de moneda electrónica. Cada vez es mayor el número de las transacciones realizadas sin dinero en efectivo, lo cual podría estar creando una dinámica tal que la moneda electrónica (e-money) tenga un rol preponderante entre los medios de intercambio. Canadá ya empezó a evaluar esta alternativa, analizando posibles riesgos y beneficios y su impacto dentro de la política monetaria.
Resulta interesante analizar el caso canadiense, al considerar que reporta un alto grado de madurez en servicios bancarios, medido a través de sus métodos de pago electrónicos. Según Carolyn Wilkins, vicegobernadora senior del Banco Central de Canadá, diariamente se realizan 21 millones de transacciones con tarjetas débito y crédito. Este monto significativo (que resulta ser 18 veces el monto registrado para el caso colombiano en el 2014) llama la atención, pues si bien las tarjetas crédito no hacen parte de la oferta de dinero, sí que pueden llegar a afectar la demanda de dinero. En esta línea, los medios de pago electrónicos tienen un incentivo para que la gente tenga preferencias por poseer, en promedio, menos dinero a la mano, comparado con aquellos que no acceden a dichos medios electrónicos, como en el caso de las tarjetas de crédito.
Ahora bien, ante dicha solidez en el sector bancario en Canadá, la posesión de moneda electrónica apenas empieza a desarrollarse y a adecuarse a las preferencias que las personas exponen en el mercado. La opción de utilizar este tipo de moneda tiene la característica de almacenarse y transferirse electrónicamente a través de teléfonos, tarjetas sin contacto, discos duros o servidores, lo cual facilita la forma de hacer negocios y reduce los costos de transacción. Particularmente en Canadá, se ha tenido un acercamiento con la moneda electrónica Bitcoin y, según Wilkins, 340 comerciantes canadienses dicen que aceptan Bitcoin como modo de pago, y cerca de 76.000 comerciantes que aceptan Bitcoin en otras partes del mundo.
Sin embargo, ha sido importante dentro de la agenda del Banco Central canadiense evaluar las fallas y riesgos que presenta este tipo de moneda. Por un lado, preocupa el tema de credibilidad y confianza que puede llegar a generar este tipo de moneda, puesto que podría deteriorar la percepción de los consumidores ante una adversidad en este modo de pago. Por el otro, el tema del alcance de la política monetaria preocupa, ya que si la divisa no logra descargarse en moneda nacional, sino que mantiene su propia denominación, el mecanismo regulador de la tasa de interés se rompe.
La labor rigurosa que se está generando a través de la investigación de la moneda electrónica permite identificar los efectos de su adopción. Estos hallazgos resultan relevantes para un posible análisis en países latinoamericanos, ya que la moneda electrónica ha adquirido popularidad alrededor del mundo al permitir incluir a las personas de estratos bajos al sistema bancario. Tal es el caso de Ecuador, donde el Congreso ya aprobó la legislación para crear una moneda virtual.


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