Ricardo Rojas Parra
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Sector empresarial y la paz

Existe una ventana productiva importante para el desarrollo económico regional, de la mano de los empresarios colombianos.

Ricardo Rojas Parra
Opinión
POR:
Ricardo Rojas Parra
septiembre 25 de 2016
2016-09-25 07:25 p.m.
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Los encuentros empresariales que se han dado en Colombia son grandes peldaños que se han forjado a través de los años para sentar el terreno del desencadenamiento productivo.

En estos casos, se busca integrar los diferentes actores a nivel local y nacional, para dinamizar relaciones comerciales productivas entre las grandes empresas y aquellas de mediano y pequeño tamaño.

Este tipo de acercamientos resultan aún más relevantes bajo el marco del posconflicto, debido a que en este nuevo escenario se requiere reconfigurar redes económicas y sociales, de la mano de líderes regionales y el Gobierno, en las cuales se aprovechen las ventajas competitivas.

En este propósito, Propaís y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo han realizado un gran esfuerzo en generar las recomendaciones para integrar las grandes empresas a programas de desarrollo productivo para medianas y pequeñas empresas (mypimes).

Esta concatenación busca potenciar el impacto que tienen las pymes en la economía regional, al ser generadoras del 67 por ciento del empleo en Colombia, según datos del Dane. Fortalecerlas implicaría mejorar el mercado laboral colombiano hacia la formalidad y la demanda de trabajadores calificados que den cuenta de las necesidades en los procesos productivos.

Lo anterior implica, fortalecer y desarrollar los mercados regionales y tomar en cuenta las fallas que presentan en la actualidad. Con ello, las empresas pequeñas y medianas logran cimentar elementos estratégicos diferenciadores que generen valor agregado en la cadena productiva y, por lo tanto, en la comunidad.

En la medida en que se le desarrollen estas dinámicas locales, se empiezan a fortalecer los clústers de productos de cada región y, por ende, la identificación sectorial por especialización.

Un punto a considerar en dicho encadenamiento es la inclusión productiva en el proceso de desarrollo regional. En este sentido, la generación de ingresos debe incluir componentes de acceso a oportunidades para que se logre desarrollar una ruta viable para la comunidad.

Más aún, cuando MinCIT ha logrado identificar la especialización empresarial con respecto al tamaño de la misma: así, el 54 por ciento de las microempresas se dedica a actividades de comercio al por menor, las pymes al sector servicios y comercio principalmente.

Buscando el desarrollo de la comunidad, el DPS ha propuesto tres frentes. El primero es una inclusión productiva a nivel urbano, en el cual se fortalece la empleabilidad y diversos tipos de emprendimientos. El segundo, promueve procesos productivos a nivel rural, procesos de acompañamiento, incentivos económicos y programas que fortalecen la identidad cultural de la población como Iraca, por ejemplo.

En ese sentido, las mesas de negociación regionales requieren del apoyo del Gobierno Nacional, de las diversas organizaciones locales y gremios para trabajar en conjunto en el desarrollo empresarial colombiano.

De esta manera, existe una ventana productiva importante para el desarrollo económico regional, de la mano de los empresarios colombianos.

Ricardo Rojas Parra
Economista - Profesor universitario
riropa@gmail.com

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