Ricardo Santamaría

Una cita para la historia

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
abril 13 de 2012
2012-04-13 02:42 a.m.
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Las expectativas sobre los resultados y conclusiones de la Cumbre de las Américas que actualmente se desarrolla en Cartagena son grandes. Los temas que hay sobre la mesa, a nivel de la opinión pública nacional e internacional, son importantes: política internacional contra las drogas, reintegración de Cuba al sistema interamericano y aporte de los empresarios del hemisferio a los planes de desarrollo social de los países más pobres.

Empecemos por el tema de las drogas.

En todo el planeta parece haber consenso en torno al diagnóstico: la actual política internacional para enfrentar el problema de las drogas, basada en la guerra y la prohibición, es un fracaso.

Actualmente, en el hemisferio y en el mundo, hay más adictos y narcotráfico que ayer.

Es una realidad a la que, hasta ahora, parecen ajenos los gobiernos y mandatarios.

No alcanzo a entender por qué Estados Unidos se aferra obstinadamente a una política que da los resultados exactamente contrarios a los objetivos que se propone. El acostumbrado pragmatismo estadounidense no está presente en este caso.

Millones de americanos, desde Alaska hasta La Patagonia, esperan que de la Cumbre de Cartagena salga una renovada esperanza para los adictos y sus familias, que sufren día a día el infierno de las drogas, y para los países que padecen la violencia y corrupción, que deja a su paso el narcotráfico.

El cambio de política es simple: más que un asunto de los ministerios de defensa y policía de las naciones, lo es de las entidades de salud y educación pública.

Es trasladar los millones de dólares que hoy se gastan en la guerra contra el tráfico de drogas, a programas de prevención y tratamiento de adictos. Esa es la verdadera revolución de esta política. Por supuesto que hay que despenalizar la producción y consumo de estas drogas. Legalizar de una manera controlada, mediante un acuerdo en el seno de la ONU. Y, por supuesto, perseguir y castigar a los criminales. No es una puerta hacia la impunidad. Es una hacia el reconocimiento de que se trata de un problema social y no militar.

El tema de Cuba. Este país ya no es una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. La Guerra Fría terminó en el mundo hace dos décadas con el desplome de la URSS, pero en este hemisferio continúa el bloqueo o embargo de Estados Unidos a la Isla.

Que termine este, que Cuba se reintegre a la OEA y al proceso de cumbres americanas, y que avance en los temas de democracia y libertades.

Y está la reunión de los empresarios, promovida por el presidente Santos y el director del BID, que irrumpe de forma refrescante en una cumbre tradicionalmente de funcionarios.

Ello es muestra de su compromiso con los mismos retos que tienen los gobiernos: superar la pobreza, ofrecer bienestar y trabajo, crear las condiciones para un mayor desarrollo

El mensaje aquí es claro: sector público y privado tienen que cooperar frente a estos desafíos comunes. El compromiso va más allá de la responsabilidad social empresarial de las compañías: ser socios en planes de desarrollo y superación de la pobreza.

Bienvenido el nuevo formato de la Cumbre. Más trabajo real frente a problemas reales y menos retórica burocrática.

Ricardo Santamaría

Politólogo y periodista

ricardo.santamaria@fticonsulting.com

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