Ricardo Santamaría

EE. UU. y Cuba: a normalizar relaciones

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
marzo 09 de 2012
2012-03-09 04:39 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc348cffa7.png

Con inteligencia y visión, el presidente Santos resolvió la crisis cubana en la Cumbre de las Américas.

El escenario era complejo. Los países del Alba (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua), liderados por el mandatario ecuatoriano, amenazaron con no asistir a la reunión que se realizará en abril, en Cartagena, si Cuba no era invitada. (Este país no hace parte de la cumbre por su disputa histórica con Estados Unidos).

Era obvio que el sorpresivo viaje de Santos a La Habana, el pasado miércoles, era para decirle a Raúl Castro, que su presencia en Cartagena no era posible, pero que ello no se convirtiera en un problema para Colombia y la Cumbre.

Y eso fue lo que logró: salvar el consenso hemisférico en torno a la cita de abril, incluidas las naciones del Alba, más el compromiso de ayudar para que Cuba aumente su participación en eventos como este en el futuro.

Lo lógico que ocurra es que Cuba, próximamente, se convierta no sólo en participante activo de esta cita internacional, sino en miembro activo del sistema interamericano, es decir, la OEA.

Con el desplome de la Unión Soviética hace más de dos décadas, la Guerra Fría –el enfrentamiento político, económico y militar entre comunismo y capitalismo– terminó en el mundo.

Pero en América sigue vigente por el bloqueo o embargo de Estados Unidos a Cuba. Una política que sólo es respaldada en el mundo por Israel, como se demuestra cada año en una votación simbólica que ocurre en la ONU.

Estados Unidos tiene hoy relaciones con naciones comunistas o socialistas como China, lo que no sucede en este hemisferio.

Todas las naciones de América están de acuerdo con la normalización de las relaciones entre Cuba y EE. UU.. La isla no representa ninguna amenaza de seguridad para EE. UU. ni para ningún país.

La diplomacia del mundo ya no se basa en la fuerza o el miedo, que fue la constante del oscuro periodo de la Guerra Fría, sino en la voluntad de las naciones por superar problemas comunes como la pobreza, abrir las fronteras al comercio y la inversión, defender el medio ambiente, crear, en fin, escenarios de prosperidad y crecimiento para las naciones.

Y todo ello, dentro de un ambiente de respeto por la diversidad y la autonomía.

La libertad y la democracia son la constante, y lo deseable es que todos los países cada día tengan más de ambas. Hoy los ciudadanos, y no sólo los Estados, son los protagonistas del cambio.

El mundo global, el de la información, la movilidad y los negocios sin fronteras, ha empoderado a las personas y sus organizaciones. Empresarios, sindicatos, estudiantes, ONG y organizaciones sociales de todo tipo, son los protagonistas del escenario político.

Y no necesitan permiso de gobiernos ni de partidos, estos últimos en decadencia.

Las condiciones están dadas para que EE. UU. y Cuba normalicen sus relaciones. Y esta es la jugada trascendental que le quedó al presidente Santos. Un magnífico e histórico reto producto de convertir la crisis cubana de la Cumbre de las Américas, en una oportunidad.

Ricardo Santamaría

Politólogo - Periodista

ricardo.santamaria@fticonsulting.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado