Ricardo Santamaría

El mensaje de los votantes

Ricardo Santamaría
Opinión
POR:
Ricardo Santamaría
febrero 12 de 2016
2016-02-12 08:22 a.m.
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El sorpresivo y contundente triunfo de esta semana de los candidatos más radicales del espectro político en Estados Unidos, Donald Trump (republicano) y Berni Sanders (demócrata), en las primarias de New Hampshire, tiene muchos mensajes.

Es, en primer lugar, el fracaso de la política y los candidatos tradicionales. Los que siempre dicen lo políticamente correcto, pero que no conectan con la gente. Pura cabeza, cero corazón. Parece que no tuvieran sentimientos, solo ideas perfectamente elaboradas y un discurso coherente y preciso, pero que, sin embargo, no convence ni motiva.

Es un grito de libertad de los electores. No creo que respalden las ideas extremas y fuera de lugar de Trump. Lo que quieren, pienso, es castigar la monotonía en la que se convirtió la política tradicional, en la cual todo es mecánica. Los apoyos, los validadores, los financiadores, todo hace parte de un plan perfectamente orquestado. Es lo que se ve en la campaña de Hilary Clinton. Tan perfecto que no parece real.

Pero no es solamente un fenómeno en Estados Unidos. En España, los candidatos Pablo Iglesias, de Podemos (fundado en el 2014), y Albert Rivera, de Ciudadanos (creado en el 2006), pusieron en jaque a los partidos tradicionales de ese país, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) en las últimas elecciones generales del año pasado.

Y no es que ganaron –que no lo hicieron–, pero fue tal el volumen de votos y de escaños en el parlamento español (sumados obtuvieron el 50 por ciento), que no solo tienen contra la pared al gobierno de Rajoy (Psoe), sino que acabaron con el predominio político de estos partidos desde que España es una democracia.

En América Latina, Colombia incluida, ya no queda una solo país cuyos partidos tradicionales sigan dominando la escena política. Creo que el fenómeno supera lo puramente ideológico. La política tradicional y los políticos profesionales ya no movilizan, no convencen, no llegan al corazón de los votantes, quienes los responsabilizan de todos los males propios y ajenos, desde la pobreza, el clientelismo y la deficiencia en los servicios públicos, hasta el calentamiento global.

Y tampoco creo que respalden a Sanders por socialista, o a Trump por derechista, sino por independientes y arrebatados, y como una forma de mostrar su descontento con la política tradicional que se volvió insensible y lejana. Es más una reacción humana que política, y más de rechazo que de adhesión.

La pregunta es ¿hasta dónde llegarán Trump y Sanders? ¿Al final se impondrá la sensatez y el establecimiento político tradicional, o alguno de ellos irrumpirá en la Casa Blanca y pondrá el mundo a temblar con sus exageraciones?

Es un momento de cambio y transformaciones en la política de muchas de las democracias de occidente. La gente pide a gritos que les hablen claro y no con discursos y cifras que se amañan de acuerdo con el auditorio. Quieren que sientan lo que ellos sienten; rabia, indignación, o también esperanza y certidumbre.

No sería extraño que en Colombia surja un Trump o un Sanders. Y que sacuda la política tradicional. Esperamos que se imponga un liderazgo sensato y en concordancia con el anhelo de paz y reconciliación de Colombia. Uno que sea capaz de ver en esta coyuntura histórica que vive el país, un momento para transformar a la nación hacia la prosperidad y el desarrollo. Y, sobre todo, hacia la unión nacional.

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