Mil razones por la paz | Opinión | Portafolio
Ricardo Santamaría

Mil razones por la paz

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
junio 10 de 2014
2014-06-10 12:15 a.m.
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Mi voto es por la paz. Cincuenta años de conflicto son suficientes. Más de 220 mil muertos, 5,5 millones de desplazados, 30 mil secuestrados, 25 mil desaparecidos.

No más, por Dios.

Si se acaba la guerra, se acaban los cultivos ilícitos y buena parte del narcotráfico que alimenta esa guerra. Si se acaba la guerra, podrá florecer una izquierda democrática que por 50 años ha sido rehén, en buena parte, de quienes empuñaron las armas defendiendo ideas similares.

Si se acaba la guerra, se multiplicará el turismo en uno de los países más hermosos de la tierra, con la diversidad más espectacular y la gente más recursiva.

Si se acaba la guerra podemos ampliar nuestra agenda internacional, hoy marcada por los temas del conflicto y el narcotráfico.

Podríamos ser líderes en América Latina, el hemisferio y el mundo, con los temas reales y positivos que nos diferencian y nos hacen grandes como nación.

Si se acaba la guerra, vendrá más inversión extrajera; regresarán al país miles de jóvenes profesionales y emprendedores que hoy construyen prosperidad en otras latitudes; podremos dedicar el trabajo y el esfuerzo de nuestra Fuerzas Militares y de Policía a servir, más directamente, a las necesidades de seguridad de nuestros campesinos y habitantes urbanos y a cuidar nuestras fronteras.

Si se acaba la guerra, los noticieros y periódicos ya no abrirán sus ediciones con muertos, secuestrados y mutilados.

¿Más razones? Hay mil más. Si se acaba la guerra, más niños campesinos podrán ir a la escuela y no al monte a morir; los hijos enterrarán a sus padres y no al revés; habrá más presupuesto para salud y educación, para vivienda y construcción de carreteras; podremos rescatar de la pobreza el campo y los campesinos; podremos como nación -todos los que han sido parte del conflicto- darle la cara a las víctimas para reconocerlas, resarcirlas y repararlas.

Si se acaba la guerra, podríamos vivir distinto, más felices, con menos angustias y menos dolores; podríamos exigirle más a políticos y gobernantes que para muchos problemas dicen que no se puede, porque el conflicto está atravesado en medio del camino.

Si se acaba la guerra, se fortalece nuestra democracia y nos engrandecemos como país, al ponerle fin a un conflicto absurdo de forma civilizada, mostrando que vivimos en el siglo XXI y no en la edad media.

El presidente Santos tiene en marcha un proceso de diálogo con la guerrilla serio y bien estructurado. Votar por él es permitir que esta esperanza llegue a buen puerto. Vale la pena intentarlo.

Votar por la paz es hacer algo concreto por la paz. Votar por la paz, es hacernos responsables, cada uno, por un mejor destino para Colombia.

No todo lo del Gobierno Santos es bueno.

Eso es cierto. Pero alcanzar la paz de forma civilizada, en una mesa de conversaciones, es mucho, muchísimo. Es la cuota inicial de un nuevo país. Es la posibilidad de ir más rápido en el camino del progreso y el crecimiento económico.

Votar por la paz nos hace sentir bien como seres humanos. Abre la esperanza de un cambio real, trascendental e histórico para Colombia. Yo voto por la paz.

Ricardo Santamaría

Exconsejero de Paz

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