Ricardo Santamaría

Redes sociales y agenda informativa

Ricardo Santamaría
POR:
Ricardo Santamaría
febrero 10 de 2012
2012-02-10 02:53 a.m.
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Las redes sociales globales -Twittter, Facebook-, están transformado aceleradamente los parámetros de comunicación pública de la sociedad.

El expresidente Álvaro Uribe, sin tener una columna de prensa y sin ser dueño de un medio de comunicación, sentado en su casa o en la sala de espera de un aeropuerto, tiene la capacidad de influir en la opinión pública con una frase publicada en su cuenta de twitter, utilizando para ello su teléfono celular.

Es una comunicación instantánea y efectiva que en minutos se difunde por las redes sociales, salta a los medios de comunicación y, en poco tiempo, miles o millones de personas reciben el impacto de sus opiniones, y muchos reaccionan a ellas también instantáneamente.

Y así se forma un debate nacional que hace una década tomaba semanas en ‘calentarse’, y hace 50 años, se daba a lo largo de meses o años.

Y hay un sinnúmero de ejemplos: una persona, con su celular en la mano, haciendo cola para pagar los servicios públicos, o hacer cualquier gestión en una empresa privada o entidad pública, tiene la capacidad, en minutos, de crear un enorme escándalo de opinión pública, si se siente mal atendido o maltratado y lo expresa en su cuenta de twitter.

Al poco tiempo cientos o miles de seguidores su suman a sus reclamos y una emisora de radio recoge el debate y pone contra las cuerdas, al aire, al que supuestamente está incumpliendo.

O Enrique Peñalosa que se ha convertido en el principal crítico de la gestión del alcalde Petro, opinando con frases tipo dardo, desde su celular por estas redes sociales.

Esta información tiene una característica esencial: es emocional, pura opinión, corta y directa, como una flecha al corazón. No hay análisis, contexto ni antecedentes. Crece como espuma y así mismo se disipa, para dar paso a la siguiente.

Dura horas o días. Pero, por supuesto, tiene la capacidad de marcar un hito de opinión pública que queda grabado en la memoria de muchos.

En Facebook, lo que me llama la atención es otra cosa: lo que la gente publica en esta red global son sus alegrías, sueños o preocupaciones diarias. A veces se siente emoción o ternura frente a fotos, frases o videos que hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales publican en sus sitios.

En otras, alegría y asombro. Y, algunas veces, rabia y desazón.

Representa, quizás, la otra cara de la moneda de la agenda informativa que, en general, se lee, oye o ve por los medios masivos de comunicación centrada, mayoritariamente, en denuncias, procesos judiciales, criticas, polémicas, violencia, economía, desastres o calamidades.

El contraste es evidente: en Facebook, predomina una comunicación aspiracional, positiva e inspiradora, mientras que en los medios tiene mayor peso una contestataria, analítica y, en no pocas ocasiones, dramática. Está bien. Cada cual en lo suyo y ambas cumplen su papel. Un buen tema de reflexión para directores y editores de medios y quizás para un foro público entre tiwteros, periodistas y ciudadanos. Es un fenómeno nuevo.

Ricardo Santamaría

Politólogo – Periodista

 ricardo.santamaria@fticonsulting.com

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