Ricardo Villaveces P.
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Cenicaña

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
mayo 30 de 2016
2016-05-30 05:37 p.m.
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He tenido la oportunidad de conocer a Cenicaña desde los tiempos en que el Centro era una idea de investigadores y de algunos empresarios que entendían la importancia de construir una ventaja competitiva para un sector que contaba con condiciones favorables para su desarrollo, pero necesitaba disponer de una materia prima que tuviera importantes resultados en productividad y, sobre todo, que fueran sostenibles.

Tuve la oportunidad, en días pasados, de hacer una visita extensa al Centro que me puso al día de la situación del mismo, y no puede uno menos que sentirse orgulloso de que en el país existan entidades de excelencia como Cenicaña, con tantos logros para mostrar y para darle a la cañicultura colombiana un sustento sólido para su futuro.

El avance que tiene el programa de variedades le da un liderazgo mundial en el campo, y es muy diciente que las productividades físicas más altas del mundo se estén logrando con las variedades llamadas CC: Cenicaña Colombia. Más importante aún, es saber que se siguen produciendo más y más variedades con características cada vez más ajustadas a los requerimientos buscados. Desarrollar variedades muy promisorias, tiene poco impacto si no se cuenta con el conocimiento para un manejo adecuado; y si no se desarrolla un proceso eficiente de difusión y transferencia de estas tecnologías –esto es lo que han desarrollado los programas de Cenicaña, con un enfoque que reafirma lo acertado de la visión estratégica que allí se ha tenido–. Es tener en cuenta que en agricultura no hay fórmulas universales y la aproximación denominada ‘Agricultura Específica por Sitio’ permite, a cada lote en particular, contar con una recomendación precisa no solo sobre las variedades a sembrar, sino sobre el manejo que se le debe dar al predio respectivo. Esto requiere, obviamente, mucha información y conocer lo que se denomina la oferta agroclimática y ambiental de la zona, y en esto es mucho lo que se ha avanzado. El uso de Sistemas Geográficos de Información permiten hoy a Cenicaña contar con descripciones detalladas de cada uno de los predios y su entorno, así como hacer recomendaciones precisas para aprovechar el potencial del Valle del Cauca.

Y ese profundo conocimiento de la zona es aplicable a cualquier cultivo. Es decir, que ahora que surgen interesantes proyectos en el campo de la fruticultura, por ejemplo, y que se han identificado predios que no son óptimos para la caña, pero, en cambio, sí adecuados para las frutas, es factible usar mucho de lo allí desarrollado para lograr buenos resultados en esa nueva agricultura que se vislumbra en algunas zonas del valle geográfico del Cauca.

Cenicaña, con su ya larga historia, es un patrimonio regional y nacional que tiene que aprovecharse y es un ejemplo a seguir en otros cultivos y en otras regiones. Sin investigación y sin desarrollo tecnológico, la agricultura tiene pocas posibilidades de éxito, cuando temas como la variabilidad climática genera tantos retos. El tiempo es el gran limitante en la investigación, y con Cenicaña ya es mucho lo que la región y el sector han ganado.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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