Ricardo Villaveces P.
columnista

Tiempos complejos

La reforma tributaria se requiere y el Congreso está en la obligación de sacarla adelante, de la manera más sensata posible.

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
octubre 30 de 2016
2016-10-30 03:33 p.m.
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Sin duda, la evolución que tengan los acuerdos de paz se convierte en el tema que ocupa la atención del país, y en un asunto que tendrá profundas repercusiones en el futuro de Colombia. Desde las más positivas, si se logra la unidad de la nación, hasta las de convertirse en el inicio de más y más enfrentamientos y nuevas etapas de violencia, si se ahondan las divisiones. Hay que hacer votos porque aquellos que tienen responsabilidad directa en la búsqueda de soluciones, encuentren esa fórmula mágica que permita al país pasar esta infausta página de su historia.

Resulta importante, de otra parte, no perder la perspectiva y ser conscientes de que son muchos los cambios que se están dando tanto en el entorno como al interior del país. Cabe pensar solo en la tragedia que está viviendo Venezuela para que no olvidemos que, en vez de pensar con mezquindad, deberíamos estar trabajando por una Colombia más unida. Lo que puede venir no solo son mayores problemas en la frontera, sino que en estos tiempos de migraciones ocurra un éxodo masivo de venezolanos hacia nuestro país, con todos los desafíos que esto pueda suponer.

Colombia tiene que dejar ya su posición tímida frente a los atropellos que viene cometiendo Maduro contra sus conciudadanos y tomar una posición más activa en la búsqueda de salidas democráticas, actitud que, de otra parte, reducirá los riesgos que nos puede acarrear un conflicto violento en el vecino país.

Los reconocimientos internacionales al Presidente colombiano como trabajador por la paz, le imponen también obligaciones frente a casos tan dramáticos como este.

De otra parte, con acuerdos o sin ellos, el país requiere inmensas inversiones en todos los frentes identificados como prioritarios y que tienen que ver no con los guerrilleros, sino con esa Colombia olvidada, que tiene grandes falencias en infraestructura, acceso a la educación, servicios de salud, conectividad, etc.

En fin, los denominados bienes públicos. Y esas necesidades se ponen de presente en épocas en las que nuestras finanzas públicas están debilitadas y la economía se desacelera. La reforma tributaria se requiere y el Congreso está en la obligación de sacarla adelante, de la manera más sensata posible.

En tiempos tan tensos, más que nunca se requieren organismos de control serios y diligentes que velen porque no se desvíen los recursos ni se cometan arbitrariedades. En este sentido, es muy motivador ver que el país ha progresado sustancialmente.

El Contralor es una persona que ha mostrado seriedad y pocas ganas de pantalla.

En la Fiscalía se ha visto una mejoría sustancial, dejando atrás la rueda suelta en que se había convertido el fiscal, cuyos exóticos comportamientos solo generaban grandes dudas sobre su idoneidad. Hoy, da confianza y recupera la imagen de este organismo. Y ni que decir de la Procuraduría, que queda en manos de un gran jurista y un hombre ponderado y respetuoso de las creencias y derechos de sus conciudadanos. Ellos pueden ayudar, de manera significativa, a que este turbulento periodo transcurra con menos riesgos y más posibilidades de éxito.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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