Ricardo Villaveces P.
columnista

Jugando con candela

Los líderes políticos, enfrascados en sus peleas egos y envidias, están lejos de motivar a la gente, con visiones constructivas.

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
marzo 05 de 2017
2017-03-05 09:08 p.m.
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El pesimismo se puso de moda. Los titulares de prensa, la televisión y, ni qué decir de las redes sociales, están llenos de noticias e informaciones que, de una u otra manera, están marcados por el desánimo. Nadie puede estar en desacuerdo con que son muchos los problemas y las razones, tanto en lo doméstico como en lo internacional, para preocuparse. No obstante, desconocer lo positivo y empeñarse por encontrar solo las fallas, puede llevar a resultados muy poco deseables.

La reciente encuesta de Gallup pone de presente esta preocupante realidad, pues con excepción de la mejora en la aprobación a las Farc, que sube del 5 por ciento, en abril de 2016, al 19 por ciento, en febrero, todas las demás instituciones, personas, proyectos de ley, entre otros, muestran un aumento en la desaprobación y el negativismo.

Más lamentable aún es oír los comentarios de empresarios que registran buenos resultados en sus empresas y posibilidades interesantes de crecimiento, describiendo la situación como si estuviéramos al borde del caos. Para qué hablar de los periodistas, que solo encuentran en los desastres de todo tipo el material para su trabajo.

Y los líderes políticos, enfrascados en sus peleas egos y envidias, están lejos de motivar a la gente, con visiones constructivas y un futuro motivador para superar estos problemas, como es el que debería tener un país como Colombia. “Sangre, sudor y lágrimas” fue lo que ofreció Churchill a sus conciudadanos en uno de los momentos más oscuros de la historia de Inglaterra, pero fue capaz de transmitirles el valor de esos sacrificios para poder salir adelante. Hoy, ni personas ni instituciones están logrando construir esos propósitos nacionales que tanta falta nos hacen.

Es indudable que, en gran medida, el pesimismo que se venía gestando por cuenta del fin del boom económico del primer decenio, originado en los altos precios de los commodities, se ha disparado, resultado del impacto que tienen los escándalos de corrupción que se destapan todos los días. Y, sin duda, es este un cáncer que golpea muy duro a la inmensa mayoría de los colombianos, que trabajan honestamente y ven con desconcierto el resultado de la sinvergüencería de algunos de sus conciudadanos. Y es cierto que sin frenar este mal, difícilmente será posible impulsar al país como debería ser.

Por eso, hay que mirar el lado positivo de lo que está ocurriendo y tener en cuenta que el ‘destape’ que se está produciendo y la acción de unos organismos de control que, con sus problemas, están haciendo mucho más de lo que se realizó en varios años, puede ser el comienzo de un camino hacia el progreso. Son muchos los sancionados hoy por corruptos

Seguir mirando solo lo negativo y olvidar el papel de líderes de opinión y la responsabilidad asociada que muchos tienen, tanto en el sector público como el privado y, especialmente, en el ramo de las comunicaciones, solo nos llevará a la desinstitucionalización y a ponerle en bandeja el país a cualquier espontáneo que logre llegarle al pueblo con su retórica. De ahí a un Nicolás Maduro, hay una distancia muy corta.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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