Ricardo Villaveces P.
columnista

Trump y Obama

El discurso de despedida de Obama es una demostración de su potencial como líder y de su habilidad para responder con altura a los absurdos de Trump.

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
enero 15 de 2017
2017-01-15 03:15 p.m.
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Sin duda, el evento global de mayor importancia en el futuro inmediato será la posesión del señor Trump como presidente de la mayor potencia mundial, lo que supone, como es bien sabido, no solo consecuencias domésticas sino repercusiones internacionales de todo orden.

Lo que parecía una caricatura se volvió realidad y fue una demostración más de que el futuro es impredecible y que en cualquier parte cualquier cosa puede suceder. El mundo seguirá expectante por lo que este haga o deje de hacer, pero ya es evidente que, por cuenta de los nombramientos y declaraciones que ha venido haciendo, cualquier cosa puede suceder.

Habrá que ver cómo evoluciona la polarización que se advierte en ese país. Un primer pulso se presentará al día siguiente de la posesión con la demostración que muchos grupos vienen convocando para el 21 de enero en el DC.

Lo que resulta bien paradójico es que la fuerza electoral de Trump está cimentada, especialmente, en los que podrían llamarse los excluidos. Es decir, aquellos norteamericanos que han perdido el trabajo por cuenta de la globalización, o que ven cada vez más deteriorada su capacidad adquisitiva por los bajos salarios recibidos, pero, sobre todo, por la falta de calificación y competencia para suplir las demandas laborales de los sectores pujantes en la economía actual. Esos americanos de segunda clase terminaron apoyando a alguien que es el símbolo de esa economía de mercado que ha permitido los excesos y la concentración de ingreso de la cual Trump podría ser un símbolo.

Mas preocupante aún es que con el populismo que lo ha caracterizado consiguió muchos votos ofreciendo recuperar a unos Estados Unidos que ya no son. Ofrecer creación de empleos a base de amenazas a las automotrices y grandes corporaciones puede traerle algunos dividendos en el corto plazo, pues no faltarán las empresas que traten de congraciarse con él y como la Ford suspendan algún proyecto, pero es evidente que estos gestos no tienen verdadera trascendencia.

El mundo se mueve hacia la economía digital, hacia la que depende en alto nivel de desarrollos tecnológicos sofisticados, y le guste a quien le guste en ese frente la competencia es globalizada. Poco hará un muro para frenar el flujo de conocimiento y la demanda por gente altamente calificada que requiere ese país si pretende ser “grande de nuevo”.

En ese escenario, el que parece estar llamado a grandes cosas es Obama. Sin duda fue un gran presidente, pues manejó complejas crisis y avanzó en temas de fondo. Es una persona joven para ser ya expresidente y la ausencia de grandes líderes en el panorama político norteamericano le deja un gran espacio para convertirse en el contradictor de altura de Trump y en el dirigente que puede encauzar a una nación que parece haber perdido el rumbo.

Su discurso de despedida es una demostración de sus ejecutorias, de su potencial como líder y de su habilidad para responder con altura e inteligencia a los absurdos de Trump, defendiendo por sobre todo la democracia que ha permitido que ese país sea lo que es.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

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