Ricardo Villaveces P.

180 grados

Ricardo Villaveces P.
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Ricardo Villaveces P.
diciembre 04 de 2011
2011-12-04 08:59 p.m.
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A quienes nos tocó participar en actividades internacionales en los años ochenta y noventa, e incluso en los primeros años de este nuevo siglo nos tuvimos que acostumbrar a que se nos mirara con cierta lástima en el mejor de los casos, o con mucha prevención, en otras ocasiones.

Los temas recurrentes eran el narcotráfico y la violencia y los interlocutores se preguntaban cómo se podía vivir en un país como el que mostraban los medios de comunicación.

Pero, además, era casi impensable que alguien quisiera hacer inversiones en Colombia, y en los muy contados casos en que esto ocurría a estas empresas o personas se les consideraba casi como unos aventureros. A los profesionales colombianos que se les abrían oportunidades en el exterior se les calificaba, en su gran mayoría, muy competentes, pero el ser colombianos no representaba mayores ventajas, pues normalmente terminaban trabajando en temas completamente ajenos a los relacionados con Colombia, ya que éramos, como dijo un ex presidente, el “Tibet de Suramérica”, y muy pocos tenían relaciones con nosotros.

Hoy, las cosas han cambiado de manera radical. Colombia no sólo está incluida en el llamado grupo de los Civets, lo que podría ser sólo un slogan sin mayores consecuencias, sino que verdaderamente se ha vuelto el objeto de interés de inversionistas, analistas y grandes empresas que ven en en el país una gran oportunidad.

Y es que, no podemos olvidar que no sólo somos la democracia más antigua de América, el país que siempre ha cumplido con sus obligaciones, sino que, objetivamente, somos un mercado muy atractivo. Colombia tiene un PIB que cada vez está más cerca del de Argentina y es más del doble del que produce toda Centroamérica.

Lo mismo ocurre en términos de población, y nuestro ingreso per cápita de US$ 10.500 nos ubica ya como país de ingreso medio y un mercado cada vez más atractivo y de gran potencial.

Cada día son más y más los inversionistas que llegan a Colombia y los negocios que se cierran.

“Sin querer queriendo”, como decía el Chapulín Colorado, muchas de las empresas del país son hoy propiedad de inversionistas extranjeros o tienen participación en su propiedad y llegan nuevas personas y empresas interesadas en desarrollar negocios en el país.

Y, además, son muchas las empresas colombianas que hacen presencia en otros países en forma cada vez más importante y exitosa.

Todo lo anterior, entre otras, lleva a que para los profesionales del país que se encuentran en el exterior ser colombiano se convierta en un verdadero activo, pues son la puerta de entrada a nuestro país.

Las perspectivas económicas, de gobernabilidad y de progreso son, sin duda, muy optimistas y da mucha tranquilidad saber que el país está bien enfocado y bien manejado.

El reto ahora será avanzar en la agenda de temas pendientes, sabiendo que estamos interconectados con el resto del mundo de manera creciente con todo lo que ello supone en términos de oportunidades y desafíos.

Ojalá no vayamos a desperdiciar ese ‘cuarto de hora’.

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