Ricardo Villaveces P.

Una apuesta difícil

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
mayo 04 de 2015
2015-05-04 12:27 a.m.
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Los cambios en el entorno económico eran de por sí suficientes para esperar un año de dificultades. La desaceleración de las economías asiáticas, la demora en la recuperación europea e, incluso, el ajuste gradual de la economía norteamericana, hacían prever un menor ritmo de crecimiento por las interacciones propias de la globalización. Lo que nadie esperaba era una caída tan abrupta en los precios del petróleo, con todas las consecuencias negativas que esto tiene en un país que se había acostumbrado a unos ingresos muy importantes y estables por cuenta de la exportación de hidrocarburos y del ingreso de capitales para inversión en el sector. Lo anterior que ya era preocupante, se vuelve de difícil manejo, más aún cuando el país había venido desarrollando una serie de políticas asistencialistas que, si bien pueden tener justificación, no es menos cierto que generan unas expectativas y una concepción de ‘derechos adquiridos’ que hace mucho más complicado ajustarlas a las realidades fiscales.

Aunque gran parte de estos gastos son producto de políticas estructuradas y planeadas, muchos otros han sido resultado de las presiones, las coyunturas y los compromisos de tipo circunstancial. Muchas promesas se han hecho como consecuencia de movimientos sociales, como fue el caso del paro agrario del 2013, que llevó a ofrecer cosas de muy difícil realización, por ejemplo, la rebaja en el costo de los fertilizantes en niveles del 30 por ciento, o la condonación de deudas que sobrepasan la capacidad de las entidades del Estado para hacerlo.

Este tipo de situaciones, en cualquier momento serían de difícil manejo, pero lo son mucho más cuando nos encontramos frente a serias dificultades fiscales y, sobre todo, ante un escenario político de gran polarización y con la expectativa de unas elecciones regionales en las que se puede jugar mucho del futuro tanto de la presidencia en el 2018, como del proceso de refrendación de los acuerdos de La Habana, en la medida en que se logren concluir estas conversaciones.

Los políticos y grupos de interés que han entendido el potencial de los movimientos sociales en estas condiciones, impulsan este tipo de manifestaciones y, por ello, lo que se ve es un Gobierno cada vez más arrinconado por demandas de todo tipo: los jueces, los maestros, las amenazas de las llamadas ‘dignidades agropecuarias’, hasta los mandamases de los taxis, con el caso de Uber. Todo el mundo quiere presionar, todos quieren sacar partido y piden más y más de lo que no hay.

Ojalá la Ministra de Educación, que ha demostrado carácter y decisión, se mantenga en su posición de no conversar en medio del paro. Lo que está sentando es un precedente muy importante y quizá un cambio frente al manejo que le dieron a las dificultades en el 2013. Los problemas hay que atenderlos, pero de forma sensata y ordenada.

De otra parte, lo que vamos a ver es más y más situaciones de hecho y, sobre todo, cada vez más cerca de las elecciones, lo que puede convertir este proceso en algo muy complejo de manejar.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com
 

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