Ricardo Villaveces P.

Articulación

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
noviembre 16 de 2013
2013-11-16 11:06 p.m.
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Mencionaba en una columna anterior, que en los últimos tiempos se ha venido dando un cambio en la forma como los colombianos estamos viendo al país, y una de esas transformaciones importantes es la conciencia que se está tomando con relación al campo.

No deja de ser triste que, en buena medida, este interés se esté dando por cuenta de los paros agrarios o de la agenda de conversaciones de La Habana.

Lo fundamental, sin embargo, es que hoy la mirada al campo es cada vez más cuidadosa, y la conciencia más generalizada sobre la importancia de volver los ojos hacia la ruralidad.

La convicción sobre la trascendencia del agro se comienza a traducir, afortunadamente, en señales como un mayor presupuesto público, la prioridad que le da a la agroindustria el nuevo presidente de la Andi, o los múltiples foros y artículos que aparecen sobre el tema.

Parece bastante claro que hay una opinión más amplia en cuanto a que la mayor parte de las acciones que requiere el sector rural para superar sus problemas son necesarias con acuerdos con la guerrilla o sin ellos, con acuerdos de libre comercio o sin ellos, con crecimiento económico o sin el.

Hoy, resulta bastante obvio que el campo no solo es factor determinante de la estabilidad social, política y económica de una porción muy grande del territorio que, de por sí, sería suficiente para darle atención al campo, sino que es una gran oportunidad para el crecimiento.

La demanda de productos del agro en los años por venir es inmensa y Colombia, según la FAO, es uno de los siete países con posibilidades significativas de crecimiento de su producción agropecuaria, pero, además, en una nación con menos violencia, temas como el agroturismo o los servicios ambientales se vuelven una fuente de grandes oportunidades para el país.

Con buen criterio en distintos espacios se vienen mirando experiencias internacionales, y eso puede resultar muy valioso. Lo importante es que se entienda que no porque en los distintos países las cosas se hacen diferente, todo lo nuestro es cuestionable, o que las experiencias en otros lugares pueden importarse de manera automática.

Un caso que vale la pena mencionar es el de Brasil, pues en varios foros se ha tenido la oportunidad de oír a reconocidos expertos de ese país compartiendo sus experiencias. Sin duda, hay mucho para aprender de lo que han logrado, pero es fundamental entender que las diferencias con Brasil son inmensas.

Lo que sí queda bastante claro de la experiencia brasileña es que el tema institucional ha jugado un papel muy importante en los logros alcanzados.

Es claro que en ese caso se ha entendido que el agro no se desarrolla si se considera que es un problema exclusivo del Ministerio de Agricultura. Un factor de éxito ha sido la voluntad política y la capacidad de ejecución del Gobierno para articular la acción de los distintos entes del Estado.

Esa sola enseñanza sería una gran contribución y fuente de reflexión para el Estado colombiano.

Ricardo Villaveces P.

Consultor privado

ricavip@gmail.com

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