Ricardo Villaveces P.

Un caso difícil de entender

Ricardo Villaveces P.
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Ricardo Villaveces P.
mayo 11 de 2008
2008-05-11 09:09 p.m.
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En el curso de los últimos días, Perú y Brasil han recibido el llamado 'grado de inversión' por parte de las calificadoras de riesgo.

Después de un largo período en el que quizás solo Chile en la región contaba con este reconocimiento, se comienza a reconocer que hay otros países de la zona que vienen transitando, en lo económico, en la dirección correcta. Desde hace un par de años se viene especulando que el otro país que está cerca de lograr esta buena nota es Colombia.

La notoria recuperación y la confianza expresada en los altos volúmenes de Inversión Extranjera Directa, indican que hay razones fundadas para pensar que el país merece un tratamiento similar al que se le viene dando a Perú.

Después del maltrato de que hemos sido objeto en el Congreso norteamericano al aprobar el Tratado de Libre Comercio con Perú y entrabar la aprobación del nuestro, sería el colmo que ahora las calificadoras hicieran algo similar. No obstante, ¿será que estamos haciendo lo necesario para obtener este reconocimiento?
Si se mira lo que ha sido el manejo económico, la mejoría de muchos indicadores y la estabilidad de las principales políticas, se pensaría, en términos generales, que nos merecemos un tratamiento similar.

Hay motivos de preocupación, sin embargo, cuando se observa la tendencia a dejar el manejo cuidadoso a un lado y se cae en la tentación de los manejos discrecionales, de la creación de subsidios y de la introducción de mecanismos que distorsionan, aún más, algunas de las políticas existentes.

Las dudas más serias aparecen cuando se mira lo que viene ocurriendo en el campo político e institucional. Más de sesenta congresistas en la cárcel, acusaciones de infiltración de los grupos ilegales y de las mafias en todos los organismos del Estado, agudo debilitamiento de los partidos políticos, una coalición gobiernista sin rumbo y sin futuro etc.

Y qué decir del enfrentamiento del Presidente con las altas cortes, de las peleas de verdulera que protagonizan los que deberían ser ejemplo para todos los colombianos; del lamentable manejo de la política exterior en un momento en el que se atraviesan problemas serios con Venezuela, con Ecuador y con Nicaragua y cuando resulta evidente que, en términos generales, la comunidad internacional no ha entendido y no comparte la visión que tenemos los colombianos del drama que hemos tenido que padecer por cuenta de los violentos y las mafias que han asolado el país.

Si bien es cierto que la decisión de otorgar o no el grado de inversión, seguramente es el resultado de aplicar metodologías relativamente rígidas y de la observación de variables fundamentalmente económicas, asuntos como los mencionados y muchos otros que se pudieran mencionar ponen a pensar, seriamente, si una firma calificadora se sentiría cómoda después de un ejercicio tan sencillo como el de leer los periódicos.

¿Qué tendremos los colombianos, que no somos capaces de aprovechar los buenos momentos sin introducir problemas que nos frenan el progreso?

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