Ricardo Villaveces P.

‘Conversadores’

Una terminación del conflicto con las Farc, sin duda, sería un paso muy importante en la búsqueda de ese país en paz que todos quisiéramos.

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
octubre 21 de 2012
2012-10-21 07:38 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7865def38d.png

Una terminación del conflicto con las Farc, sin duda, sería un paso muy importante en la búsqueda de ese país en paz que todos quisiéramos.

El esfuerzo no será sencillo, pero es una oportunidad que no se puede dejar pasar. Colombia debe rodear al Gobierno con decisión y hacer votos para que sea exitoso en sus propósitos. Esto, por lo demás, resulta más fácil cuando se ve la seriedad con la que el Gobierno está adelantando el proceso. Lo importante es que no pierda la línea, pues, como se vió con la intervención del señor ‘Marquez’ en la instalación de las conversaciones, las cosas no serán sencillas, ya que, al menos en el discurso, para este señor, el tiempo no pasó y sigue anclado a una visión del mundo propio de los años 60, y ya empieza a buscar argumentos para la dilación.

Muchas son las indicaciones de por qué se puede ver con esperanza este proceso, pues el Gobierno no está creando ilusiones exageradas y, por el contrario, sigue en su propósito de actuar, de manera tal, que si no se llega a nada el costo para el país sea el mínimo. Por eso fue tan acertado tomar la decisión de conversar en medio del conflicto, puesto que si la subversión insiste en la violencia, como ocurrió en el caso de San Pedro, esta semana, el Estado seguirá consolidando la supremacía de las Fuerzas Armadas en todo el territorio colombiano.

De otra parte, es positivo que hayan dado a este proceso el título de conversaciones y no negociaciones, y que avanzar a una etapa de negociaciones dependerá de que las Farc convenzan al país de que realmente están hablando en serio y dispuestos a dejar las armas para defender sus puntos de vista en el terreno de la política.

La discreción que se ha tenido hasta ahora debe ser la conducta a seguir, y es muy importante evitar la interferencia en el proceso de la infinidad de personas y organizaciones que quisieran involucrarse. Algunas de buena fe y con reales posibilidades de contribuir, otras solo con afán de protagonismo, y muchos que han convertido a la ‘violentología’ en un modo de vida, tratando de justificar su razón de ser.

Lo cierto es que una multitud nunca se pondrá de acuerdo sobre nada, y las experiencias internas y externas han sido contundentes en cuanto a las ventajas de los grupos reducidos para buscar convenios en temas complejos.
Está bien que todo el que tenga algo que decir lo exprese a través de los canales que encuentre disponibles, pero dejemos a los ‘conversadores’ que hablen, que ya ellos verán cuándo pueda valer la pena ir mas allá en materia de participación.

Acompañar al Gobierno debe ser la tarea del país en esta etapa, de manera que las Farc entiendan que tienen una oportunidad de reincorporarse a la vida democrática, ya que, de otra forma, su futuro será caer en el combate o morir de viejos en el medio de la selva. ¿Habrá valido la pena para ellos dedicar tanto tiempo a un final tan triste?  

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado