Ricardo Villaveces P.

Una luz de esperanza

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
noviembre 04 de 2015
2015-11-04 02:52 a.m.
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Como bien lo han comentado varias personas, el proceso político en Colombia deja mucho que desear. Que salgan elegidos candidatos que están presos, que se elijan personas que son claramente nombramientos ‘en cuerpo ajeno’ y fachadas de individuos con expedientes judiciales, o ya condenados, es lamentable. De otro lado, resulta incomprensible que se destinen a las campañas miles de millones de pesos para a salir elegidos, sin posibilidad de recuperarlos, si de ejercer su función con pulcritud se tratara. Solo queda sospechar que existe la intención de apropiarse, de manera ilegítima, de los recursos públicos, los cuales deberían destinarse a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

No obstante, las pasadas elecciones registraron importantes cambios que deben dar esperanza a los colombianos y abrir oportunidades a personas y organizaciones políticas que estén dispuestos a trabajar por un mejor país. Si se empiezan a registrar cambios en la dirección correcta, serán más y más los ‘veedores ciudadanos’ que van surgiendo, así como las señales enviadas a los políticos de que los ciudadanos sí pueden castigar con sus votos la mala gestión e impulsar a quienes se perciban como buenos gobernantes. Ver un rechazo tan contundente a los tres pésimos gobiernos anteriores en Bogotá es muy significativo. Más del 80 por ciento de los votos optaron por una alternativa diferente, y los rechazaron no son por ser izquierdistas, sino por malos gobernantes. Por mediocres, en el caso de Garzón, corruptos, en el de Moreno, e incompetentes, en el de Petro. Muestra a unos ciudadanos preocupados por su metrópoli, y actitudes constructivas como la de Pardo, al reconocer el triunfo de Peñalosa, o el trabajo conjunto con el Gobierno Nacional y el gobernador de Cundinamarca, desde el día siguiente a las elecciones, permite esperar progreso y dejar atrás la polarización y la parálisis.

Resulta muy relevante que el de Bogotá no fue un caso aislado, sino fueron varios los alcaldes de origen cívico y empresarial que generan aires de renovación y progreso. Sin duda, un caso a destacar es el de Cali, con Armitage, que derrotó de manera incuestionable a quienes podrían haber producido un retroceso en el claro proceso de recuperación que viene mostrando la ciudad en los últimos años. El voto de opinión, pues, adquiere una gran importancia, pero no es menos cierto que en las grandes capitales, incluso los partidos tradicionales entendieron que en varios casos era mejor apoyar candidaturas que no correspondían a esquemas ya desgastados.

Habrá que ver cómo terminan siendo las composiciones de los concejos, y en qué medida se logra un trabajo conjunto y se consigue frenar la corrupción. Pero, al menos, en Bogotá todo indicaría que puede haber un comienzo de saneamiento de estas reprobables prácticas, y en alianza con el Gobierno Nacional y la Gobernación de Cundinamarca se puedan poner a marchar un sinnúmero de iniciativas que Petro, en su arrogancia y visión anacrónica de la sociedad, venía obtaculizando.

De otra parte, se reconfiguró el panorama político para el 2018, y de la gestión de estos gobernantes locales puede depender mucho el futuro nacional.

Ricardo Villaveces P.

Consultor privado

rvillavecesp@gmail.com

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