Ricardo Villaveces P.

No por mucho madrugar…

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
junio 03 de 2014
2014-06-03 03:34 a.m.
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Como se viene mencionado, la relevancia que el campo adquiere en los años por venir es evidente. Sin duda, el tema tiene que ver con asuntos como el del conflicto colombiano, pero va mucho más allá que eso. El mundo tiene por delante grandes retos en materia de alimentación y abastecimiento de materias primas de origen agropecuario y, además, se abren inmensos campos alrededor de la biodiversidad, los servicios ambientales, el agroturismo e infinidad de cosas que ponen de presente la amplitud del tema y, obviamente, su complejidad.

Los problemas y limitaciones del desarrollo rural, por su parte, son innumerables y trascienden, de lejos, el tema puramente agrícola. Hay problemas de tecnología, pero también hay falta de mano de obra, envejecimiento, rezago frente a los avances del resto del país y grandes limitaciones de infraestructura que quitan competitividad a la producción colombiana por grandes que sean los esfuerzos de los productores.

Parece, afortunadamente, que poco a poco se va entendiendo la dimensión del problema y se habla, entonces, de manera cada vez más frecuente de ruralidad, en un contexto donde los temas de la producción son una parte del asunto, pero están lejos de poder verse de manera aislada. Por otra parte, algo que si bien no ha sido la norma, se comprende de manera más generalizada, que en las soluciones a los problemas no pueden ser únicas porque si algo caracteriza al sector rural colombiano es su diversidad. Climas, suelos, topografías, culturas, etnias, hacen necesario un enfoque territorial a los inconvenientes, antes que pretender fórmulas mágicas que sirvan a todos.

En buena hora, se conformó una Misión Rural que, en cabeza de un gran profesional como es José Antonio Ocampo tiene la posibilidad de hacer una reflexión más que oportuna para que se puedan hacer planteamientos de fondo que apunten a soluciones efectivas a los problemas del campo. Esta Misión, en un contexto en el que el mundo académico, el de las entidades multilaterales y las grandes empresas piensan en las posibilidades y retos del agro, resulta muy oportuna.

El gran problema cuando se quiere entender la problemática rural y, mucho más, cuando se quieren formular políticas y adelantar programas es, sin embargo, la falta de información que existe sobre el sector. Sabemos muy poco sobre los habitantes del campo y sobre las realidades productivas. Se tienen visiones generales sobre temas como el de los suelos, el clima y, ni se diga, acerca de asuntos relacionados con la adaptación de las tecnologías. Serán tareas, pues, para desarrollar en el futuro.

En el corto plazo, lo que sí resulta importante es que los esfuerzos de investigación que se realizan tengan la mayor utilidad posible, y aquí hay algo que debe ser repensado. Después de más de cuarenta años, se emprendió la elaboración de un censo agropecuario que no estará terminado antes de fin de año. ¿No será lógico, entonces, que la Misión Rural retrase un poco su calendario y se espere a contar con los resultados del censo para elaborar su informe final?

Ricardo Villaveces

Consultor privado

rvillavecesp@gmail.com

 

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