Ricardo Villaveces P.

La oposición

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
julio 01 de 2014
2014-07-01 02:03 a.m.
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Como mencionaba en anterior columna, ha llegado el momento de pasar la página. Muchas son las preguntas que todos nos hacemos, pues no va a ser fácil enfrentar los retos que se vienen, pero, sin duda, una gran tarea que tiene no solo el Gobierno, sino el país entero es el de sumar esfuerzos frente a temas que resultan esenciales para todos los colombianos sin distingo de su orientación política, de su estrato económico o de su origen.

Es bastante claro que no habrá unanimismo y que construir consensos será una tarea compleja, pero a eso no hay que tenerle miedo, pues, precisamente, ese es uno de los grandes atributos del sistema democrático. Que haya diversidad de opiniones y cuestionamientos al Gobierno, resulta positivo, ya que no solo le da perspectivas diferentes y, en muchas ocasiones, valiosos aportes, sino que permite definiciones más balanceadas que deberían reflejar en mayor grado el sentir de todos los ciudadanos.

Tomando prestado un análisis del doctor Fernando Cepeda, es interesante destacar el papel tan relevante que, por ejemplo, puede tener una oposición constructiva en un tema tan complejo como el de la paz. Para los negociadores sería muy difícil adelantar el proceso si todos estuviéramos obnubilados por un posible acuerdo con las guerrillas, pues no tendrían margen de maniobra frente a grupos que piden y piden y no tienen problema en aspirar a logros estrambóticos.

Frente a eso, los negociadores no tendrían contraargumentos y terminarían haciendo concesiones excesivas, que, a la postre, terminarían conspirando contra la solidez y permanencia de los acuerdos.

Por estas épocas en que se conmemoran los cien años de La Gran Guerra, pensar en lo perjudicial que fue el Tratado de Versalles, en el que se impusieron términos excesivos a los vencidos, ilustra lo poco realista que son los acuerdos extremistas. Pues bien, un país en el que casi la mitad de los electores votó por un enfoque diferente al propuesto por el Gobierno, hace evidente la necesidad de tener en cuenta a esos colombianos y da a los negociadores una herramienta formidable para buscar posiciones balanceadas.

Lo contrario terminaría siendo un esfuerzo inútil, pues cualesquiera que sean los acuerdos a que se llegue en La Habana estos tendrán que ir a un proceso de refrendación por todos los colombianos. No tener en cuenta puntos de vista y posiciones de esos casi siete millones de conciudadanos que eligieron una opción diferente, sería un gran error.

Para que el proceso refleje adecuadamente las diferentes posiciones resulta fundamental que quienes piensen distinto al Gobierno expresen sus diferencias de manera constructiva, lo importante es que haya acuerdos sobre lo esencial. Una oposición que tenga garantías y que busque aportar antes que destruir, puede ser un elemento muy positivo frente a los grandes retos nacionales.

Soluciones a temas como el de la justicia, la salud, la educación y la corrupción por solo citar algunos, deberían ser del interés de todos, y un Congreso deliberante y propositivo es lo que requiere Colombia en esta etapa de su historia para no desperdiciar las oportunidades que se nos ofrecen.

Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com

 

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