Ricardo Villaveces P.

Un propósito nacional

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
noviembre 16 de 2015
2015-11-16 11:41 p.m.
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Muy acertada la elección de la Sociedad de Agricultores de Colombia de realizar su Congreso en la ciudad de Villavicencio, pues es una señal clara de lo que se percibe como la verdadera promesa para la agricultura colombiana: la Altillanura.

Los proyectos que se pueden desarrollar en esa Colombia fascinante del llano colombiano tienen un potencial inmenso.
Lo que resulta incomprensible es que sigan sometidos a la incertidumbre jurídica, a las amenazas populistas por cuenta de visiones anacrónicas que creen que solo un enfoque campesinista es válido para el agro colombiano.

Conocer en vivo y en directo, no solo en discursos pasados de moda, lo que vienen haciendo algunos pioneros del desarrollo de esa zona del país hace evidente la irresponsabilidad que se está cometiendo al no facilitar este tipo de iniciativas. Desarrollos como los de La Fazenda, los de Riopaila, o el proyecto de Cargill, por mencionar algunos, solo despiertan admiración y hacen evidente la necesidad de superar las incertidumbres para su desarrollo.
Contar finalmente con un censo agropecuario, que se va a constituir en fuente invaluable de información sobre el sector rural y en un primer paso para entender con objetividad la realidad rural, es un gran paso para el país.

También, estar a punto de contar con un informe final de la Misión Rural constituirá un elemento muy valioso para la reflexión y la futura toma de decisiones sobre los cambios institucionales y de política que podrán requerirse.

Sobre las recomendaciones habrán muchas discusiones, pero lo importante es que se podrán hacer con referencia a planteamientos sólidos y documentados que, ojalá, permitan las mejores decisiones.
Censo y Misión Rural ponen de presente las grandes carencias y retos del sector y la necesidad darle al campo un enfoque mucho más amplio del puramente productivo, pues resulta evidente que la ruralidad es un concepto de mucho más alcance y complejidad.

Lo que se va a requerir es una gran voluntad política, muchos recursos y participación del Gobierno en su conjunto, y no solo del Ministerio de Agricultura, para convertir el campo en un verdadero ‘propósito nacional’, como reza el lema de este Congreso Agrario.

Volver esta aspiración una realidad será algo complejo y tomará tiempo por las restricciones fiscales que se avecinan.
Los que no se pueden demorar, y que resultan de más factible ejecución, son los importantes proyectos que el sector privado puede adelantar en zonas como las de la Altillanura. Allí, la población es escasa, no hay problemas de minifundio, la infraestructura vial ya ha comenzado a desarrollarse y la sola actividad económica que se pueda impulsar facilitará su consolidación.

Los proyectos son esencialmente de capital privado y requieren seguridad jurídica y normas claras por parte de las entidades locales. Esto no va ser la solución a todos los problemas del campo, pero sin duda, como ya se había comenzado a ver, permitirá una dinámica que no solo desarrollará esas regiones, sino permitirá un proceso verdaderamente importante de sustitución de importaciones en estas épocas de dificultades cambiarias.

Ricardo Villaveces
Consultor privado
rvillavecesp@gmail.com


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