Ricardo Villaveces P.

El signo de los tiempos

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
septiembre 23 de 2013
2013-09-23 12:32 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7865def38d.png

En julio del 2011 publiqué una columna que llamé ‘Indignación’, la cual hacía referencia a la fuerza que venían tomando los planteamientos de un nonagenario francés (Stephane Hensell), quien con una pequeña publicación titulada en español ‘Indignaos’, inspiraba las grandes manifestaciones y protestas sociales que se presentaban inicialmente en España y, posteriormente, en el resto de Europa.

De esos tiempos a la fecha, los movimientos, con diversas expresiones, se han extendido por todo el mundo y han puesto de presente la ansiedad de la gente por participar, expresar su descontento y hacerse oír. La primavera árabe, Brasil, Chile, Estados Unidos y toda Europa Occidental han sido escenarios para manifestaciones de diverso tipo. En algunos casos, por el agotamiento de modelos económicos que desprotegen a quienes estaban acostumbrados a altos niveles de bienestar, como ha sido el caso de Europa. En otros, porque la mejora en las condiciones de ingresos, y el acceso a beneficios y oportunidades que estaban vedados, como ocurre en Brasil con el crecimiento de la clase media, generan grandes frustraciones que la gente quiere expresar. En casos como el de Chile, porque los jóvenes, conscientes de la importancia de la educación, quieren más calidad y acceso.

Seguramente, muy pocas personas han oído hablar del señor Hensell o, de otro lado, tampoco han oído nombrar a Moisés Naim, con sus tesis sobre el fin del poder (The End of Power), en las que describe y analiza los retos que enfrentan en el mundo entero las instituciones y entidades de todo tipo, que ven amenazadas su legitimidad y eficacia por cuenta de estos fenómenos generalizados que, además, por cuenta de los medios y la tecnología, se convierten no solo en verdaderos fenómenos globales, sino en acciones de gran eficacia desde el punto de vista operativo.

Colombia no es la excepción y, como es usual, las cosas nos llegan con algún retraso, pero parece bastante evidente que el sinnúmero de protestas sociales que hemos experimentado por estos días es, de alguna manera, expresiones análogas de esas corrientes mundiales. Claro que las motivaciones, los contextos y las causas pueden ser muy diferentes, pero las características de los fenómenos terminan siendo muy similares. Es esa suma de inconformidades, con el descubrimiento de que se puede lograr ser escuchado y, por otro lado, la puesta en evidencia de la debilidad e incapacidad de las distintas instituciones para responder de manera efectiva a estos fenómenos, lo que pone de presente sus debilidades, y cuestionan su legitimidad y la validez de sus líneas de acción tradicionales. Es así como los gobiernos, las cortes, el Congreso, los gremios, los sindicatos, las empresas, entre otros, ven cuestionados todos los paradigmas que han determinado su actuación.

Seguramente, se irá produciendo un reacomodo y poco a poco se irán encontrado nuevos niveles de equilibrio, pero, en el corto plazo, lo que se puede esperar es más turbulencias y mucho activismo social. Legítimo y, seguramente, positivo al final. Lo que no se puede aceptar es que esto degenere en vandalismo y atropello a los derechos de los demás.

Ricardo Villaveces

Consultor privado

ricavip@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado