Ricardo Villaveces P.

Tarea pendiente

Ricardo Villaveces P.
Opinión
POR:
Ricardo Villaveces P.
septiembre 07 de 2015
2015-09-07 12:16 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7865def38d.png

De más está repetir lo que la inmensa mayoría de colombianos sentimos frente a los atropellos del bárbaro que tenemos gobernando al país vecino. Es inaceptable y reprochable lo que ha venido haciendo para distraer la atención interna del desastre en que ha convertido a Venezuela, nación que debería ser un gran socio para Colombia. Es claro que hasta que no logre terminar de destruir a su país, Maduro no va a quedar contento, y será mucho el perjuicio que terminará causándonos en el entretanto.

Frente a un caso patológico de esas características es poco lo que se puede hacer. Lo que sí es claro es que no se debe desestimar su capacidad destructiva y no se puede simplemente pensar que es un loquito inofensivo. Son muchos los ejemplos de personajes de ese estilo en la historia que, si bien terminan muertos o prisioneros, fueron capaces de causar mucho daño. Hitler o Pol Pot, en Camboya, son casos extremos para darse cuenta de lo que son capaces esas personas enfermas y con poder, que muchos desestimaron y que terminaron generando catástrofes inimaginables en sus países. Ojalá, Maduro esté muy lejos de ese tipo de extremos, pero está mostrando que es una fiera acorralada dispuesta a todo para mantenerse en el poder.

Santos no puede caer en el juego, y lo está haciendo muy bien al ser cada vez más firme, pero sin darle la oportunidad de caer en las opciones militares que serían desastrosas. Resulta inquietante, sin embargo, la actitud de la comunidad internacional, que muestran lo poco que les importamos y los problemas tan grandes que tenemos con muchos de ellos. Es cierto que en la OEA las cosas no resultaron tan mal por cuanto es mejor una abstención que un voto en contra, pero estamos lejos de tener la posición de fortaleza que sería deseable para un país de la importancia del nuestro.

Muy preocupante es la actitud de los vecinos, pues, con excepción de Perú, no podemos confiar en ninguno de los que tenemos en las fronteras. Especialmente lamentable es la posición de Brasil, que lo único que ha hecho es aprovecharse de las oportunidades de mercado que ha dejado Colombia y nos da la espalda cada vez que puede. Los países no tienen amigos, sino intereses, como bien lo dijo Teodoro Roosevelt, y se ve que en Estados como Panamá, aprendieron bien esta lección.

Es grande, pues, la tarea que Colombia debe hacer en el campo diplomático, pero también recordar que el asunto no es solo de buenos modales y cortesías, sino que es necesario desarrollar instrumentos de presión y apalancamiento para lograr el respaldo de los demás, como los americanos nos lo han recordado y los otros países lo han aprendido. Se requiere una estrategia de garrote y zanahoria para lograr los resultados, y eso será algo que Colombia tendrá que aprender y desarrollar las condiciones para que se nos vea como lo que somos: un país importante con el que es más conveniente tener buenas relaciones que objeto de las bravuconadas de algunos.

Ricardo Villaveces P.

Consultor privado

rvillavecesp@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado