Roberto Junguito

Acuerdo de paz y finanzas públicas

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
octubre 28 de 2015
2015-10-28 03:14 a.m.
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En el debate económico nacional se ha dado gran énfasis al dividendo económico de la paz y muy poco a lo relativo a sus implicaciones fiscales. El Ministro de Hacienda viene argumentando que la paz consolidará un ámbito más propicio para la inversión en Colombia, y que redundará en una aceleración en la tasa de crecimiento de la economía de, al menos, 1 por ciento anual, más de manera permanente.

Un trabajo de la Universidad de los Andes también estimaba que con la paz la economía colombiana podría crecer cerca de 1,5 por ciento anual adicional. Los estudios del Banco Mundial, fundamentados en la experiencia internacional, incluso establecen que la aceleración en la tasa de crecimiento podría ser hasta de 2 por ciento adicional anual.

No obstante, el tema que no ha recibido atención es el de los costos fiscales y presupuestales que traería consigo el proceso de paz. Estos, que se concentrarán al inicio del acuerdo, no han sido suficientemente precisados y deberían ser centro de atención de la Comisión de Asuntos Tributarios del Gobierno Nacional.

El único aspecto cuyos costos han comenzado a precisarse, corresponde al primer punto de la agenda relativo a la reforma rural integral. El costo de la estrategia de desarrollo rural integral, que propondrá la Misión Rural y que toma en cuenta lo sugerido en la agenda de la paz de La Habana, será de un punto del PIB de manera permanente, aunque no incorpora el valor de las tierras para dotar de esta “a los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente”, como lo requieren los acuerdos.

Los costos fiscales de los otros puntos de la agenda de la paz no han sido cuantificados. El punto dos se refiere a la participación política, y el cuarto es el relativo a la solución de las drogas ilícitas. Además de estos, hace un par de semanas se dieron a conocer los puntos relativos a la agenda de la justicia transicional. Para cada uno debe adelantarse un análisis de los gastos presupuestales requeridos para ponerlos en funcionamiento.

Algunos analistas argumentarán que el tema de los gastos presupuestales, que se derivan de los diversos puntos de la agenda del acuerdo de paz, no tiene importancia alguna, pues el mayor crecimiento de la economía, que surge con la paz, generará los recursos fiscales adicionales para cubrir los gastos públicos vinculados con el acuerdo. Aun si ello resultara cierto, en términos del valor presente neto de los ingresos fiscales, menos los gastos de la paz, existirá un problema de financiamiento, pues el dividendo de la paz se dará de manera gradual en el futuro, en tanto que los gastos son inmediatos y se concentrarán en los primeros años, luego de firmado el acuerdo proceso de paz en La Habana.

¿Se optará por financiar los gastos adicionales derivados del acuerdo de paz con mayor endeudamiento, rompiendo la regla fiscal?, ¿o, más bien, la Comisión de Asuntos Fiscales tendrá que sugerir nuevas fuentes transitorias de impuestos para cumplir con dichos gastos, cumpliendo estrictamente con la regla fiscal en los próximos años? Esto último, quizás, parece lo más sensato, dado el entorno económico internacional y la credibilidad que requiere la política económica colombiana.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com
 

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