Roberto Junguito

La administración de riesgos

Roberto Junguito
POR:
Roberto Junguito
octubre 16 de 2013
2013-10-16 02:41 a.m.
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El informe sobre el desarrollo mundial 2014, ‘Riesgo y oportunidad: la administración del riesgo como instrumento de desarrollo’, establece un conjunto de principios para la administración pública, que en Colombia se deben poner en marcha. El primero contempla que los gobiernos no deben generar incertidumbres o riesgos innecesarios. Al respecto, destaca algunas fallas comunes como el favoritismo a los grupos que los respalda políticamente en detrimento del interés legítimo de otros habitantes; las políticas que conducen a adelantar acciones públicas de unas regiones particulares frente a otras con mayores necesidades, y el apoyo a grupos particulares inconformes o que protestan, que no redunden en beneficios de largo plazo para el conjunto de la sociedad.

El segundo es proporcionar los incentivos adecuados para que las personas e instituciones adopten mecanismos para el manejo de sus riesgos. Cita como ejemplo clásico los rescates financieros que representan una pesada carga fiscal y crean los incentivos para que se sigan adoptando riesgos excesivos. Esta recomendación plantea dudas sobre la conveniencia de salvar entidades financieras en problemas, como fue el caso en EE. UU. en la crisis reciente, o el apoyo de precios con recursos públicos a los cafeteros en Colombia, frente al mecanismo tradicional que consistía en que los caficultores ahorraban excedentes mediante el Fondo Nacional del Café en tiempos de bonanza, para sustentar sus precios en épocas de depresión. También resalta el caso de la protección social cuando esta se constituye en una carga insostenible para el Estado, como viene ocurriendo con la salud en nuestro país. El desarrollo de los seguros para los pobres, o microseguros, las pólizas agrícolas y el apoyo estatal para el aseguramiento frente a desastres naturales serían, por el contrario, tipos de estímulos gubernamentales adecuados.

El tercero es crear los mecanismos institucionales que trasciendan los ciclos políticos, a fin de mantener una perspectiva de largo plazo para administrar los riesgos. Da como ejemplo los esquemas de transferencias públicas para educación y salud, que en el caso colombiano operan por mandato constitucional. Igualmente, señala la importancia de adoptar políticas contracíclicas de tipo monetario y fiscal con el fin de amortiguar los ciclos económicos. En este aparte del estudio cita a Colombia, junto con Chile y Noruega, como países que disponen de una regla fiscal que busca el equilibrio presupuestal de largo plazo. El cuarto comprende la flexibilidad para adaptarse a circunstancias nuevas para así promover la capacidad de recuperación y aprovechar las oportunidades dentro de un marco institucional claro y previsible. Destaca que en el campo macroeconómico, el disponer de esquemas de inflación objetivo y de tasa de cambio flexible, como de hecho ha establecido el Banco de la República, es un sistema que provee la flexibilidad requerida.

El quinto principio es el de proteger a los grupos vulnerables preservando la sostenibilidad fiscal. Para ello propone establecer redes de protección social que ataquen la pobreza y provean salud, educación y seguridad alimentaria. Esquemas como el programa Familias en Acción van encaminados en dicha dirección. Lo importante, resalta el documento, es que los apoyos estén focalizados en los más vulnerables. Si bien es cierto que en Colombia se ejecutan algunos de estos principios, es importante que los altos funcionarios del Gobierno estudien el informe del Banco Mundial, así como los escritos sobre riesgos y seguros de Robert Shiller, nuevo nobel de Economía.

Roberto Junguito

Exministro de Hacienda

roberto.junguito@gmail.com

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