Roberto Junguito
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Año Nuevo con Santos en la gloria

Inadecuada asignación de subsidios, despilfarro y corrupción con recursos públicos son un lastre de la política fiscal que debe entrar a corregirse.

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
enero 03 de 2017
2017-01-03 10:04 p.m.
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Nuestro presidente de la República, Juan Manuel Santos, inició el 2017 “en la gloria”, en razón de su nominación y galardón del Premio Nobel de la Paz, con la consolidación del Acuerdo de Paz con la Farc ratificado por el Congreso de la República, la aprobación del de la Ley de Amnistía y la expedición de una reforma tributaria estructural que garantiza que Colombia mantendrá el grado de inversión de su deuda pública.

Como si todos estos logros fueran poca cosa y, en gran medida como reflejo de estos, la Revista The Economist catalogó a Colombia como el país del año; esto es, como el más sobresaliente del mundo en el 2016.

La realidad, no obstante, es que para consolidar dichos éxitos, la administración Santos deberá sobrepasar grandes retos. Quizás lo primero, en el frente la paz, es lograr estructurar una reglamentación adecuada del Acuerdo de Paz, mediante las leyes denominadas fast track que se presentarán al Congreso.

En este campo se avanzó ya con la presentación y aprobación de la Ley 1820 de amnistía. Las otras leyes incluirán la reglamentación de temas complejos como la participación política prevista en el punto 2 del Acuerdo de Paz.

Además, desde el ámbito propiamente económico, y en particular en lo que se refiere a los puntos 1 y 4 del Acuerdo, relativos a la reforma rural integral y a la sustitución de cultivos ilícitos resulta importante presentar al Congreso las leyes correspondientes.

Si bien es cierto que el Gobierno, por medio del Conpes ya ha venido adelantando los estudios relativos a los programas de inversión pública del posconflicto, la verdad es que en los temas relacionados con el acceso a las tierras, los programas de desarrollo con enfoque territorial, los planes nacionales de reforma rural integral y la sustitución de cultivos ilícitos, que se han duplicado en los últimos años, son legislaciones muy exigentes de estructurar y poner en marcha.

Por lo demás, en el ámbito de la política fiscal también hay todavía mucho por avanzar. No obstante resaltar y reconocer que la aprobación de la Reforma Tributaria estructural mediante la Ley 1819 del pasado 29 de diciembre era un paso necesario y fundamental para la consolidación de las finanzas públicas, la prioridad ahora es el control del gasto público.

Para el año en curso el reto será la discusión del proyecto de ley 186 del 2016 “Por medio de la cual se regula la política de gasto público en subsidios, se expiden normas orgánicas presupuestales y de procedimiento para su aprobación y se dictan otras disposiciones”, el cual tiene por objeto regular la política de gasto público en subsidios y expedir normas orgánicas presupuestales con la finalidad de establecer las reglas por las cuales debe regirse cualquier subsidio financiado con recursos del presupuesto nacional.

Si bien es cierto que el Gobierno y el Congreso tienen un buen récord histórico en la aprobación de reformas tributarias, lo mismo no puede afirmarse respecto al control y la asignación eficiente de los recursos del Estado.

La inadecuada asignación de subsidios, el despilfarro y la corrupción en el uso de los recursos públicos han sido –y son actualmente– un lastre de la política fiscal del país que debe entrar a corregirse. Adelante, señor Presidente.

Exministro de Hacienda

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