Roberto Junguito

La convergencia económica

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
septiembre 17 de 2014
2014-09-17 03:27 a.m.
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Según el periódico El Tiempo, la ciudad de Bogotá participaba con el 26,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país en el 2005. Esta participación se rebajó al 26 por ciento en el 2012 y al 25 por ciento el año pasado. Esta cifra, para algunos, se interpreta como un descalabro y refleja la pérdida del liderazgo de la ciudad capital.

A continuación se argumenta que esta no es una mala noticia, pues implica que otras regiones del país están creciendo a un mayor ritmo, particularmente aquellas que se vienen beneficiando de los auges que han tenido los recursos naturales en sus regiones como la minería y los hidrocarburos. Más aun, sería una excelente información si lo que ello significa es que el avance de las zonas más pobres está conduciendo a disminuir las brechas de los ingresos por habitante frente a los de la capital.

Las cifras disponibles presentadas por El Tiempo sobre el PIB por habitante en el país resaltan grandes diferencias entre regiones. El PIB por habitante-año más alto se registra en Casanare, el cual alcanzó en el 2013, 44 millones de pesos; Meta, 42 millones de pesos, y Arauca, 23 millones de pesos, que son todas regiones petroleras. Luego, sigue Bogotá, con 22 millones de pesos, en tanto que en Boyacá fue de 15 millones de pesos y de 13,3 millones de pesos en Cundinamarca. Esto sin mencionar las regiones más pobres del país.

Otro reflejo de las disparidades regionales se evidencia en los indicadores de pobreza recientemente publicadas, cuando se comparan las zonas urbanas (cabeceras) con las rurales (resto). A pesar de que se vienen cerrando las brechas y los indicadores de pobreza en el país muestran franca mejoría, con todo, se encuentra que, mientras la pobreza en cabeceras es del 25,6 por ciento, esta alcanza el 41,6 por ciento en las zonas rurales (resto).

En la realidad, estas estadísticas serían más fáciles de interpretar con el uso de series estadísticas de más largo plazo como las utilizadas para comparar los ingresos por habitante entre las diferentes regiones del mundo, en lo que se conoce como la convergencia económica.

Esta se refiere a la hipótesis que el ingreso por habitante en los países más pobres tiende a crecer a unas tasas más altas que el de los países más avanzados y las economías deberían converger a niveles de ingreso por habitante similares.

Los países en vía de desarrollo pueden crecer más rápido al estar sujetos a un impacto menor de rendimientos decrecientes y al poder replicar los métodos de producción, las tecnologías y las instituciones de las naciones más avanzadas.

Precisamente, este es el tema central de análisis de la revista The Economist, que salió el pasado fin de semana. En la publicación se comenta que aunque hace diez años las economías en desarrollo parecían estar convergiendo rápidamente hacia los niveles de los ingresos por habitante observadas en los países avanzados, ese proceso de convergencia parecería estarse desacelerando en los años más recientes. Este mismo concepto de la convergencia es aplicable a los ingresos por habitante entre las diversas regiones de un mismo país, como es el caso de Colombia.

Bajo la óptica de la convergencia, se esperaría que las regiones menos avanzadas crezcan más rápidamente que las más avanzadas, como es el caso de Bogotá. Se sugiere que el Dane fortalezca sus indicadores periódicos de convergencia entre las regiones colombianas.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com


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