Roberto Junguito
columnista

El Fondo Monetario y la condicionalidad

Los requisitos en los préstamos del FMI se refiere a las políticas y ajustes que se compromete a adelantar un país para estabilizar la economía.

Roberto Junguito
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Roberto Junguito
mayo 15 de 2018
2018-05-15 09:16 p.m.
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El rol del Fondo Monetario Internacional como prestamista de última instancia, sus mecanismos de apoyo financiero y de balanza de pagos a los países, así como la denominada condicionalidad de sus préstamos es un tema que está de moda por estos días, a raíz de las gestiones que adelanta Argentina con dicho organismo para conseguir recursos, y del seminario sobre Redes Internacionales de Protección e Integración Financiera que se realizará esta semana en Cartagena por iniciativa del Fondo Andino de Reservas, el Mecanismo de Estabilización Europea y la Oficina Macroeconómica de los países del este asiático.

La condicionalidad en los préstamos del FMI se refiere a las políticas y ajustes que se compromete a adelantar un país para estabilizar la economía y que actúa como contraprestación a los empréstitos que otorga dicho organismo. Esta comprende un conjunto de acciones previas, metas cuantitativas, metas indicativas, compromisos de reformas estructurales que se convienen en lo que se denomina una carta de intención que firman el Ministro de Hacienda y el gobernador del banco central del país respectivo y entregan al Fondo Monetario.

Durante la segunda mitad del siglo XX y en lo corrido del actual, nuestro país ha recurrido de manera frecuente a diversos tipos de acuerdos con el FMI y si bien en un comienzo las relaciones fueron de confrontación con dicho organismo a causa precisamente de la condicionalidad impuesta, sobre todo en materia cambiaria, como fue el caso del establecimiento del decreto 444 de 1967 de control de cambios y la adopción de un sistema de minidevaluaciones en lugar de una gran depreciación de la moneda y la liberalización de la cuenta corriente y de capitales, como lo sugería el Fondo Monetario, con el paso de los años los acuerdos han sido cada vez más fáciles de lograr y han permitido al país establecer sus propias prioridades de política económica en los acuerdos formales firmados con la entidad.

Entre 1984 y 1986, durante la crisis de la deuda de América Latina, Colombia logró establecer, gracias al apoyo de Paul Volcker, chairman de la Reserva Federal, un convenio de monitoría con el FMI para asegurar desembolsos de la banca comercial internacional, como lo deseaba el presidente Belisario Betancur.

Posteriormente, en 1999, se pactó en acuerdo de Facilidad Extendida, cuya condicionalidad estaba en línea con el programa de ajuste de las autoridades económicas y, al respecto, cabe destacar que la acción previa de abandonar las bandas cambiarias y establecer el régimen de tasa de cambio flexible, todavía vigente, estuvo liderada por el Departamento del Tesoro antes que por el propio FMI.

Con posterioridad y entrado el siglo XXI, se aprobaron stand by de tipo precautelativo con baja condicionalidad, y más recientemente, ya en la administración Santos, Colombia ha gozado del acceso a la Línea de Crédito Flexible mediante la cual se da acceso a recursos del FMI si fuese necesario sin condicionalidad explícita.

Las relaciones de Argentina con el FMI y con la condicionalidad impuesta han sido tradicional, e históricamente mucho más traumáticas y confrontacionales. Veremos en unos días cómo le irá al presidente Macri y a su equipo económico en esta ocasión.

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