Roberto Junguito
columnista

El plebiscito y la economía

La tradición del manejo económico de Colombia ha sido hacer frente a las incertidumbres y estimular el crecimiento con estabilidad fiscal. 

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
octubre 04 de 2016
2016-10-04 08:58 p.m.
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El triunfo del ‘No’ en el plebiscito no debe tener resultados adversos para la economía, salvo, quizás, alguna turbulencia menor en los mercados durante estos primeros días.
Al fin y al cabo, lo que los colombianos estábamos decidiendo no era en favor o en contra de la paz, y, menos aún, en favor o en contra de la política macroeconómica que adelanta, con éxito el gobierno, sino en favor o en contra del Acuerdo de Paz, tal como quedó estructurado y firmado entre el Gobierno y las Farc.

Las declaraciones del presidente de la República, Juan Manuel Santos, del jefe de las Farc, del expresidente Uribe, de los representantes de los partidos y del Consejo Gremial Nacional, luego de conocerse el resultado de la elección, estuvieron dirigidos a señalar, desde las diferentes vertientes, que debemos unir esfuerzos para que el Acuerdo de Paz, con las revisiones que surjan de una concertación, desemboquen en un Acuerdo Nacional con apoyo de todos los colombianos.

Uno de los temores que han expresado algunos órganos de opinión del exterior es que,
muy probablemente, con la pérdida del plebiscito en favor del ‘Sí’ se corra el riesgo de que la reforma tributaria estructural, que está en proceso de presentar el gobierno al Congreso, no se apruebe, por la presumible pérdida de la capacidad política del gobierno, dados los resultados del plebiscito.

En un foro reciente de Fasecolda, los congresistas de las diversas corrientes políticas mostraron un alto grado de consenso sobre la importancia de la reforma y la disposición de discutirla y aprobarla, aunque mostraron gran reluctancia frente al establecimiento del IVA para los productos básicos de la canasta familiar. El Centro Democrático también argumentó la importancia de priorizar el gasto público como elemento esencial de la reforma.

Por lo demás, estoy plenamente de acuerdo con las declaraciones recientes del Gerente del Banco de la República, en el sentido de que el país tiene unas fortalezas tanto en el marco de política como en el institucional, que le servirán para amortiguar el efecto sobre la incertidumbre que pueda, inicialmente, causar a los mercados internacionales el sorpresivo triunfo del ‘No’ dentro del plebiscito. También con su apreciación, con respecto a que “inicialmente es de esperar que los mercados financieros tiendan a sobrerreaccionar a las noticias”, y que “posteriormente se incorporen esas enormes fortalezas que tiene la economía colombiana, tanto en el marco de política como en el marco institucional, y que los mercados vayan reaccionando a esos datos (reducción en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos y de la inflación)... de cómo la economía está ajustándose muy bien a esos cambios en las condiciones externas que se vienen observándose desde mediados del año 2014”. Para él, los mercados financieros deben y tienen razones para estar tranquilos, y si inicialmente hay una reacción, ese tipo de reacciones, o sobrerreacción, rápidamente se corrigen y se tranquilizan los mercados.

La tradición del manejo económico de Colombia, desde los años ochenta, ha sido hacer frente contundente a las incertidumbres y adelantar una política macroeconómica que estimule el crecimiento con estabilidad, mediante una estricta disciplina fiscal, que mantenga el grado de inversión, como repetidamente lo viene resaltando el Fondo Monetario Internacional. El Congreso de la República ha procedido a aprobar las reformas tributarias fundamentales del país.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com

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