Roberto Junguito

Indicadores de pobreza rural

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
septiembre 16 de 2015
2015-09-16 02:25 a.m.
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El Departamento Nacional de Planeación DNP adelantó un interesante Diagnóstico de la Pobreza Rural en Colombia. Primero, realizó la descripción del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para capturar la calidad de vida; segundo, elaboró índices de la pobreza monetaria y pobreza extrema monetaria, como medidas de la capacidad de compra que tiene los hogares para adquirir una canasta mínima de consumo; tercero, presentó una desagregación de la composición del ingreso de los hogares y las fuentes que tienen las mayores participación, y cuarto, calculó el coeficiente de Gini, que mide la concentración de los ingresos en un determinado territorio.

El IMP contempla las condiciones educativas del hogar, el estado de la niñez, las circunstancias laborales, la salud, el acceso a servicios públicos domiciliarios y las realidades de la vivienda. Considera que una persona es pobre, en términos multidimensionales, si cuenta con privación al menos el 33 por ciento de las variables identificadas atrás. Se observa que el porcentaje de la población rural considerados pobres bajo esta definición disminuyó en el periodo 2010-2014, desde 53,1 por ciento hasta el 44,1 por ciento.

Con todo, al realizar la brecha urbano-rural identifica que esta se ha incrementado, dada la mayor reducción registrada en los indicadores de pobreza que se dio en las zonas urbanas en ese mismo periodo. En cuanto a la pobreza monetaria, el indicador observa que se ha reducido, ya que el 61,7 por ciento de las personas eran clasificadas pobres, en términos monetarios, y disminuyeron hasta el 41,4 por ciento en el 2014. Como las tasas de decrecimiento de la pobreza fueron más altas en la zona urbana que en la rural, en este indicador se registra también como resultado un incremento de la brecha urbano-rural, al pasar de 1,36 en el 2002 a 1,45 en el 2014.

La tercera medida identifica que el ingreso per cápita de la zona rural logró un crecimiento promedio anual de 4,6 por ciento, superior al urbano, que fue del 3,6 por ciento. Teniendo en cuenta lo anterior, se puede afirmar que en los últimos años el aumento en la zona rural ha sido mayor que en la urbana. Sin embargo, al observar los valores absolutos se establece que los aumentos en pesos mensuales fueron mayores en las zonas urbanas.

Por último, se hicieron comparaciones de la desigualdad de ingresos mediante el cálculo de coeficientes de Gini (uno, máxima desigualdad, y cero, igualdad). Se observa que, en primer lugar, que la desigualdad en la zona rural es menor a la presentada en la zona urbana para el total del periodo analizado. No obstante, se identifica que no se ha logrado garantizar una senda de disminución en la desigualdad en la zona rural, mientras que en la urbana sí se identifica la tendencia negativa.

La interpretación de los resultados registrados en el estudio sugiere que, a pesar de los avances en los indicadores sociales, no se ha logrado cerrar la brecha entre las zonas rurales y urbanas en cuanto a los diversos indicadores de pobreza, e incluso que algunos se vienen ampliando. No obstante, se identifica que la pobreza rural sí viene disminuyendo, aunque, quizás, no a la velocidad deseada. Esto resalta la importancia de estimular la agricultura que es la fuente principal de ingresos en las zonas rurales (cercana al 60 por ciento), y la de proveer un mayor volumen de bienes públicos a la población rural colombiana.

Roberto Junguito

Exministro de Hacienda

roberto.junguito@gmail.com

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