Roberto Junguito

Las instituciones cafeteras

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
noviembre 12 de 2014
2014-11-12 02:08 a.m.
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Uno de los temas económicos que se vienen discutiendo en Colombia son las recomendaciones de La Misión de Estudios Sobre Asuntos Cafeteros que fue encabezada por Juan José Echavarría y cuyos primeros resultados se dieron a conocer en la Universidad del Rosario. Una nueva ocasión para debatir el tema se dará la próxima semana en Cartagena en el seno de la Asamblea Anual de La Asociación de Exportadores de Café, Asoexport.

Sin duda, un centro de atención serán las recomendaciones que surgen del Capítulo sobre Las Instituciones Cafeteras preparado, entre otros, por Eduardo Lora y Marcela Meléndez. Los autores ponen en entredicho la conveniencia de mantener la garantía de compra por parte de la Federación, la cual ha estado dirigida a defender el precio de venta del caficultor, particularmente de los más pequeños, en virtud de la estructura oligopolística del mercado mundial del café tanto a nivel de la comercialización como de la torrefacción del grano. Seguramente, un tema de análisis será si en efecto habría una debida competencia sin la garantía de compra.

El análisis de los autores también critica la multiplicidad de funciones de la Federación Nacional de Cafeteros y sus costos y beneficios, aunque reconoce como positivo su carácter descentralizado. Un tema que seguramente resultará ser foco de atención de los analistas será el de la parafiscalidad y la contribución cafetera. Como es bien conocido, una de las decisiones más trascendentales del gremio cafetero desde la creación de la Federación en 1927 fue el de establecer tributos a los cafeteros para la provisión de bienes públicos por parte del gremio. El servicio de extensión y de investigación a través de Cenicafé ha sido positivo y debe apoyar a todos los cafeteros, particularmente a los más pequeños. El hecho que en Brasil se haya tecnificado la producción sin servicio de extensión no parecería ser un argumento válido para proponer limitarlo en Colombia.

Quizás uno de los temas que ha causado más tensiones sobre los juicios de los autores es lo denominan pérdida de supremacía y liderazgo de Colombia en el mercado mundial del café. Otra linea de debate es la relacionada con el control de la calidad de exportación. Los autores sostienen que este impide la competencia y no reconocen adecuadamente que este se ha hecho para optimizar el diferencial de precios por calidades. Este tipo de regulación no impediría, entre otras, que las autoridades cafeteras permitan la producción y exportación de café robusta en Colombia.

Otro tema al que hace referencia el estudio de la Misión y que resulta ser el más rebatible de todos es el de los subsidios directos a los precios del café con recursos fiscales a través del denominado PIC y al respecto cabría agregar que estos si distorsionan la asignación de recursos públicos, pero son una regulación del Gobierno y no de la estructura institucional cafetera. Por último cabría destacar que la crítica y las sugerencias de reforma para evitar o al menos separar la doble función de regulador y competidor en el mercado de exportación que tiene la Federación de Cafeteros. Esta ya se había reseñado en el denominado ‘Libro Verde’ y otros estudios anteriores sobre la institucionalidad cafetera y aunque las diferentes opciones y recomendaciones planteadas en el documento no son totalmente novedosas, si resulta importante volver a analizarlas y debatirlas. Sin duda, el estudio de la Misión es importante y el debate en el seno de Asoexport será un segundo round de discusión que debe pasar posteriormente a discutirse en el seno del Comité Nacional de Cafeteros y en el Congreso de la República.

Roberto Junguito

Presidente de Fasecolda

roberto.junguito@gmail.com


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