Roberto Junguito
columnista

La coyuntura económica

El 29 de agosto, el Dane dio a conocer resultados del PIB del segundo trimestre de 2016. La tasa de crecimiento de la economía fue de 2 por ciento.

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
septiembre 07 de 2016
2016-09-07 07:45 a.m.
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La semana que acaba de pasar fue muy prolífica en noticias y decisiones económicas. El lunes 29 de agosto, el Dane dio a conocer los resultados del Producto Interno Bruto del segundo trimestre del 2016. La tasa de crecimiento de la economía fue del 2 por ciento y estuvo jalonada por el sector manufacturero, cuyo crecimiento alcanzó el 6 por ciento.

Otro sector que registró un incremento significativo fue el financiero, con una tasa de aumento del 4,6 por ciento. Como era de esperar, el ramo de peor comportamiento siguió siendo el de minería y petróleo, con una caída del 7,1 por ciento, y la agricultura, con -0,1 por ciento, por los efectos rezagados del fenómeno climático de ‘El Niño’.

Un resultado un poco sorprendente fue el bajo crecimiento de la construcción, 1 por ciento, registrándose estancamiento de las obras públicas que vienen siendo la gran prioridad oficial. Estos resultados llevaron al Ministerio de Hacienda a rebajar su pronóstico de crecimiento anual de la economía del 3 por ciento al 2,5 por ciento, que resulta ser más consistente con los pronósticos de otras entidades como el Fondo Monetario Internacional y El Banco de la República.

Un segundo indicador que se dio a conocer fue el del desempleo. La tasa de desocupación en las 13 principales ciudades, en julio, llegó a 10,4 por ciento, y evidencia un deterioro frente al mes anterior. Por su parte, la tasa de desempleo nacional alcanzó el 9,8 por ciento, frente al 8,8 por ciento en el mismo mes del 2015. Estos datos no solo son consistentes con el deterioro en la tasa de crecimiento de la actividad económica nacional, sino que, además, reflejan que esta continúa desacelerándose.

Un tercer indicador, publicado la semana pasada, este sí muy positivo, fue el del Índice de los Precios al Productor (IPP). En agosto, este registró una variación negativa del -1,1 por ciento. La caída en el índice estuvo jalonada por una baja del 7,2 por ciento en el componente de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca.

Por su parte, la variación en el Índice de Precios al Consumidor de agosto, dada a conocer este lunes de septiembre, también fue negativa, -0,32 por ciento, y el grupo de alimentos registró una caída del 1,5 por ciento. Lo significativo de estos resultados de los índices de precios es que comienzan a evidenciar una baja en las presiones inflacionarias y, sobretodo, en el precio de los alimentos, que es el que ha venido jalonando el costo de vida.

En términos de la política económica, se debe resaltar la decisión adoptada por la junta directiva del Banco de la República de mantener estable su tasa de interés de intervención en el 7,75 por ciento.

Esta medida es completamente coherente con lo observado atrás, en el sentido de que tenemos una economía en la cual los precios de los alimentos comienzan a dejar de jalonar la inflación, y una situación de desaceleración de la economía que podría verse acentuada si se hubiese optado por seguir aumentando la tasa de interés de intervención. Por lo tanto, luce muy acertada la decisión de la junta del Emisor de mantener inalterada la tasa de interés, dado el balance de riesgos entre inflación y crecimiento.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com

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