Roberto Junguito
clumnista

Perspectivas y riesgos de América Latina

Para el caso de Colombia, el Banco Mundial estima que la tasa de crecimiento alcanzó el 1,7 % en el 2016.

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
enero 24 de 2017
2017-01-24 11:35 p.m.
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El Banco Mundial, en su informe titulado ‘Prospectos Económicos Mundiales: Una Débil Inversión en Tiempos de Incertidumbre’, estima que la actividad económica global mostrará recuperación en el 2017, y que la tasa anual de crecimiento alcanzará 2,7 por ciento, frente al 2,3 por ciento registrado en el 2016.

Para el caso de América Latina, indica que la tasa anual de crecimiento regional, que fue negativa en los dos últimos años, pasará a ser positiva y del orden del 1,2 por ciento, en el 2017, 2,3 por ciento, en el 2018, y 2,6 por ciento, en el 2019, debido a una estabilización de los productos básicos y al mejor ambiente de la economía mundial, pero también como resultado de la consolidación fiscal y de las reformas estructurales que vienen siendo adoptadas en varios de los países de la región.

Para el caso de Colombia, el Banco Mundial estima que la tasa de crecimiento alcanzó el 1,7 por ciento, en el 2016, y que ascenderá al 2,5 en el 2017. El Fondo Monetario Internacional prevé que para el 2018 esta será del 3,5 por ciento. Las proyecciones para el año en curso son del 2,7 por ciento para Argentina; 0,5 por ciento para Brasil, y 1,8 por ciento para México, el cual se verá particularmente afectado de manera adversa por la política comercial de la administración Trump. En el caso de Venezuela, estima un desastroso crecimiento negativo del 11,6 por ciento en el 2016, y que la tasa continuará siendo negativa y del –4,3 por ciento en este año. Respecto a Chile y Perú, proyecta tasas anuales de crecimiento para el 2017 del 2,0 y 4,2 por ciento, respectivamente.

Para el Banco Mundial, los principales riesgos económicos externos que enfrenta América Latina son la incidencia que puedan traer las políticas adoptadas por los países más avanzados, particularmente las restricciones al comercio por parte de Estados Unidos; el riesgo de una nueva recaída de los precios internacionales de los productos básicos de exportación, y la probabilidad que se dé una restricción monetaria y de incremento, mayor al esperado, en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.

En términos de los retos para hacer frente a las incertidumbres de la economía mundial, destaca la importancia de adelantar ajustes fiscales que no inhiban la inversión en la infraestructura, y atraer inversión extranjera directa de mayor valor agregado que contribuya a expandir la industria manufacturera de la región.

En un estudio de Goldman Sachs sobre las Perspectivas Macroeconómicas de América Latina 2017-2020, se menciona, además, la importancia de la adopción de reformas estructurales que incrementen la productividad y el producto potencial de las economías. También indica que no hay un espacio para desarrollar políticas fiscales contracíclicas en la región, pero que sí espera que en la mayoría de los países se dé un proceso de reducción en las tasas de interés como mecanismos para estimular la demanda agregada.

Esto es precisamente lo que ha venido argumentando públicamente el Ministro de Hacienda de Colombia y lo que probablemente estará proponiendo a la junta directiva del Banco de la República y a su nuevo Gerente. El punto clave no es si se van a reducir las tasas de intervención del Emisor en los próximos meses, sino el cuándo se iniciará este proceso de baja y la magnitud que tendrán dichas reducciones.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com

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