Roberto Junguito

Petróleo y actividad económica

Roberto Junguito
Opinión
POR:
Roberto Junguito
agosto 05 de 2015
2015-08-05 04:04 a.m.
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En su sesión del viernes pasado, la junta directiva del Banco de la República mantuvo constante su tasa de intervención en el mercado, y procedió, una vez más, a revisar a la baja la tasa de crecimiento de la economía para el año en curso, y la colocó en 2,8 por ciento.

Según su comunicado, esto lo hizo al tomar en cuenta los resultados de encuestas como las de comercio al por menor, de confianza al consumidor y del comercio, y la de expectativas económicas, así como la evolución de la demanda externa de bienes y servicios nacionales y lo sucedido con la actividad económica durante el primer semestre del año.

Detrás de todos estos indicadores, lo que está plenamente reconocido por los analistas, el Banco de la República y el Gobierno, es que la desaceleración de la tasa de crecimiento de la economía colombiana tiene origen principal en la baja de los precios del petróleo.

Estos resultados llevan a reflexionar acerca del futuro de los precios del petróleo y su incidencia sobre la economía colombiana. Aunque los pronósticos son muy diversos, existe un consenso en el sentido de que los precios no regresarán a los niveles cercanos a los 80 dólares el barril, registrados hace algunos años, y que los avances tecnológicos, originados en la explotación del shale o esquistos, llevarán a que las cotizaciones del petróleo crudo se sitúen en lo que se ha denominado, ‘una nueva normal de equilibrio’, más cercanos a los 50 o 60 dólares el barril.

En un estudio reciente de Goldman Sachs sobre el nuevo orden petrolero se establece que los costos de explotación del shale o esquistos se han hecho más competitivos y rebajado en cerca de 20 dólares por barril, hasta llegar a los 60 dólares por barril para la variedad WTI; y que con ganancias esperadas de eficiencia, los precios de equilibrio del petróleo pueden alcanzar los 50 dólares para el 2020.

De acuerdo con los especialistas, dicho escenario puede resultar muy probable cuando se consideran otros factores, tales como el incremento en la oferta de petróleo proveniente de Irak, el cambio de estrategia de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), que ahora enfatiza la participación en los mercados antes que el nivel de los precios y la desaceleración de la economía china, la cual había sido el gran factor de impulso a la demanda de productos básicos.

Estas consideraciones sobre la evolución futura del precio del petróleo permiten concluir que la actividad minero-energética va a dejar de ser el gran factor de impulso económico y que el crecimiento del Producto Interno Bruto va a continuar siendo moderado en los próximos años.

De ahí la importancia de estimular la economía mediante otros mecanismos como la infraestructura vial. Las tendencias más pesimistas de los precios del petróleo, señaladas atrás, también evidencian la importancia de priorizar el gasto público futuro, así como fortalecer los ingresos fiscales para compensar una caída más permanente de los ingresos del Gobierno, provenientes de la actividad petrolera.

Roberto Junguito
Exministro de Hacienda
roberto.junguito@gmail.com
 

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