Roberto Junguito
columnista

‘Sociedades comparadas’

Jared Diamond, en el capítulo de su libro ‘Los grandes problemas de la humanidad’, destaca el cambio climático global y la desigualdad de la riqueza.

Roberto Junguito
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Roberto Junguito
agosto 22 de 2017
2017-08-22 08:51 p.m.
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Jared Diamond, el reconocido geógrafo y escritor norteamericano, profesor de la Universidad de California y autor de un gran número de libros, entre estos Armas, gérmenes y acero, y Colapso: porque unas sociedades perduran y otras desaparecen, publicó el año pasado la obra titulada Sociedades comparadas (Penguin-Random House, 2016), el cual es, sin duda, de inmenso interés y altamente recomendado.

El texto, en realidad comprende siete artículos independientes. El primero se titula: ‘Por qué unos países son ricos y otros son pobres: el papel de la geografía’. En este comenta que, en general, los países situados en las zonas templadas son considerablemente más ricos que los tropicales. El autor atribuye el menor desarrollo de los países localizados en las zonas tropicales a dos factores principales: la mejor calidad de las tierras, resultado del impacto del congelamiento durante muchos siglos, y la menor salubridad y mayor riesgo de enfermedades, características de nuestras zonas tropicales. Cabría preguntarse, entonces, si las diferencias de altura sobre el nivel del mar podrían explicar el mayor desarrollo relativo de algunas regiones y ciudades colombianas, situadas en las cordilleras frente a las de las zonas cálidas de baja altura.

El segundo artículo de Diamond se refiere a ‘El papel de las instituciones en la riqueza y pobreza de las naciones’. Menciona como síntomas de estas la ausencia de corrupción, sobre todo la gubernamental, la protección de los derechos de propiedad, la existencia de un Estado de derecho, los incentivos y las oportunidades para invertir un capital financiero reflejado, entre otras, por el desarrollo de un vigoroso mercado de capitales, la eficacia del gobierno para promover el crecimiento de la economía, las instituciones monetarias para controlar la inflación, la apertura comercial y de los flujos de capitales, las instituciones cambiarias y las instituciones para promover la educación y la salud. En este frente de las instituciones, Colombia parece distinguirse, del lado positivo, por las económicas, no así del lado de las instituciones jurídicas y menos aún con las relacionadas en la lucha contra la corrupción.

Otros artículos del libro se relacionan con la importancia de China, el país más poblado del mundo y el tercero de mayor extensión territorial; con el origen y el manejo de las denominadas crisis nacionales, ocurridas en diversos países a lo largo de la historia, y particularmente a la crisis que, a juicio del autor, enfrenta actualmente Estados Unidos, lo cual nos hace reflexionar del exitoso manejo en Colombia de las crisis económicas de los años 80, de finales de los 90 y la forma como estamos enfrentando la actual caída de los precios del petróleo.

Los últimos tres artículos se refieren a la ‘La evaluación de los riesgos: ¿qué podemos aprender de los pueblos tradicionales?’, en el cual se comparan los riesgos de las sociedades tradicionales con los modernos; el tema de ‘Dieta, estilo de vida y salud’, en el cual el autor reseña, de manera espeluznante, el peligro de consumir demasiada sal por los riesgos cerebro-vasculares y azúcar, debido al sobrepeso y la diabetes, y finaliza el libro, nada más y nada menos, que con un artículo titulado ‘Los grandes problemas de la humanidad’. Entre estos destaca el cambio climático global, la desigualdad de la riqueza y el ingreso y el manejo de los recursos naturales.

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