Roberto Junguito

'La uribeconomía'

Pueden tener un impacto inconveniente, aunque no deliberado, pues podrían interpretarse erróneamente

Roberto Junguito
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Roberto Junguito
julio 30 de 2008
2008-07-30 03:27 a.m.
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En su discurso en la instalación del Congreso el pasado 20 de julio, el presidente Uribe concentró su atención en el tema económico, destacando la importancia de la seguridad y la confianza inversionista.

Resaltó, así mismo, los riesgos que actualmente se enfrentan en el campo económico, con énfasis en algunos temas principales: la revaluación de la moneda, las presiones inflacionarias originadas en los precios de los combustibles y los alimentos a nivel internacional, así como los ajustes en las tasas de interés introducidas por el Banco de la República para controlar las expectativas de inflación. Indicó su preocupación, porque las tasas de interés desmotiven consumos y encarezcan la producción.

También se refirió al tema fiscal, ratificando la voluntad del Gobierno de reducir el crecimiento en el gasto público como forma de contribuir al freno en la inflación. Afirmó no estar dispuesto a sacrificar las prioridades del gasto público en áreas como la Seguridad Democrática, la infraestructura y el gasto social. En relación con los impuestos, defendió asiduamente la estabilidad jurídica en asuntos tributarios y los incentivos otorgados a la inversión.

De su exposición se concluye que la estrategia económica propuesta por el Presidente, lo que aquí denomino como 'la uribeconomía', se fundamenta, principalmente, en atacar los riesgos económicos mediante estímulos a la producción o la oferta.

Algunos temas fundamentales como la importancia de la independencia del Banco de la República, la prioridad que debe tener la política monetaria en el control de inflación, la conveniencia del régimen vigente de tasa de cambio flexible, la necesidad de revisar en el futuro la estructura tributaria, incluyendo el tema de las exenciones, la legislación laboral, el mercado de capitales y la competitividad, no fueron resaltados debidamente por el Presidente.

El Jefe del Estado volvió a hacer referencia al tema de las tasas de interés como resultado de la medida tomada por la junta directiva del Banco de la República el pasado viernes 25 de julio, cuando decidió elevar las tasas en 25 puntos básicos, pasando éstas al 10 por ciento.

Según el comunicado del Emisor, el objeto principal de la medida es anclar las expectativas de inflación y los efectos colaterales del aumento de los precios internacionales de alimentos y combustibles.

La junta del Banco indicó que las menores perspectivas de crecimiento en Colombia y el mundo sugerirían, en principio, que las tasas de interés se deberían mantener inalteradas.

El presidente Uribe criticó la medida adoptada, no obstante reconocer que el Banco se vio obligado "a dar unas señales para evitar que el país entre en una fase de inflación sicológica".

Argumentó que ésta no parecía necesaria para frenar la demanda de crédito, pues ya se registra desaceleración de los préstamos.
Igualmente porque, a su juicio, el aumento de tasas puede provocar una parálisis de los consumos, y una gran recesión en la oferta productiva. Por último, hizo reparos al Banco por no escuchar "la preocupación del pueblo colombiano con las altas tasas de interés".

Estos argumentos en materia monetaria, muy respetables por cierto, sumados a los de su discurso del 20 de julio, pueden tener un impacto inconveniente, aunque no deliberado, pues podrían interpretarse erróneamente como una oposición al accionar del Banco y erosionar el mandato constitucional que tiene el mismo de controlar la inflación, así como la independencia de su junta directiva como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia.

rjunguito@fasecolda.com

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