Rodolfo Segovia S.
columnista

Se acerca la hora

Rodolfo Segovia S.
Opinión
POR:
Rodolfo Segovia S.
marzo 04 de 2016
2016-03-04 12:00 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc35d70138.png

En medio de las malas noticias económicas y de las peores que vendrán para Colombia, se acerca la hora de la redención. Todavía es confuso, pero los precios del petróleo no pueden sino mejorar. A pesar del declive –como en todo el mundo– de las inversiones en exploración y desarrollo, un mejor precio estimularía una rápida reacción local; aquí, por suerte, la infraestructura está adormilada, no caduca. Siempre y cuando, claro, que se despierte la Anla y se frene el chantaje de las comunidades.

Casi todas las empresas en el negocio del petróleo y gas, privadas o estatales, han capitulado. Los presupuestos de inversión cayeron un promedio del 60 por ciento en el 2015, y siguen contrayéndose ente año. Se estima que se han borrado, sin tocar todavía fondo, inversiones por 400 mil millones de dólares. Esa destrucción de la oferta no puede sino afectar la disponibilidad futura de crudo.

En días pasados, Ecopetrol y Repsol obtuvieron de la ANH permiso (sorprendente que se necesite autorización estatal en una sencilla decisión de negocios) para cerrar pozos de Acacías en el Meta. Las cuentas no dan. Son incidentes que se multiplican alrededor del globo.

Por otro lado, Arabia Saudita y sus aliados del golfo Pérsico han moderado la estridencia, aunque sin disminuir el flujo de crudo. En nada cambia lo fundamental, pero sí el ambiente y la actitud de los hedge funds. Ahora, los mensajes árabes son de cooperación. ¿Y por qué no? Han conseguido su objetivo. Su némesis, el petróleo de esquistos, va en estampida. Muchos de sus operadores están desapareciendo sin remedio.

El combustible del fracking ha sido el crédito, casi sin límite y muy barato. Se creía que el flujo de caja de esquistos era infinito. En adelante, los banqueros van a ser más cuidadosos antes de abrir la bolsa. Querrán ver precios altos y sostenidos. Varios analistas afirman que no menos de 75 dólares por barril.

El otro aspecto decisorio que gravita sobre el precio del crudo son los inventarios acumulados. Se calcula que están en cerca de 5.000 mil millones de barriles. Los inversionistas se ponen muy nerviosos cuando se incrementan, lo que contribuyó a cotizaciones por debajo de los 26 dólares por barril hace poco. Más importante, sin embargo, es la tasa de crecimiento de esos inventarios.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) insiste –a partir de modelos, que después ajustan– en que en el pasado trimestre los inventarios aumentaron al ritmo de 2’200,000 barriles por día (bpd). Las cuentas físicas parecen demostrar, no obstante, que el aumento fue de solo la mitad. De ser así, antes de fin de año el crecimiento de los inventarios mundiales será negativo, posiblemente en 500.000 bpd. Y sucedería aun si el incremento de la demanda anual de petróleo (1’800.000 bpd en el 2015) se reduce en 30 por ciento.

De ser exageradas las cifras de la IEA, el impacto sería notable. En tiempos de don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena (1697), cuando los galeones de América se acercaban a Cádiz, se especulaba sobre cuanto venía en el pañol de la plata (aparte de lo legalmente registrado). El contabilizar el verdadero total del metal en el mercado hacía y deshacía fortunas.

Mientras más se demore la identificación del descenso en la oferta y el nivel de precios siga destruyéndola, más radical será la corrección (a pesar de los altos inventarios existentes) cuando la producción, hoy con casi nula capacidad excedentaria, caiga por debajo de la demanda.

Rodolfo Segovia
Exministro - Historiador
rsegovia@axesat.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado