Rodolfo Segovia S.

Qué podría esperarse

Rodolfo Segovia S.
Opinión
POR:
Rodolfo Segovia S.
marzo 06 de 2015
2015-03-06 03:59 a.m.
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Ecopetrol reduce sus dividendos a casi la mitad y se endeuda para pagarlos, en detrimento del balance. Minhacienda padece y el país también. Como vaya el petróleo irá la economía y los programas sociales que de ella dependen. Ánimo. A juzgar por lo sucedido en febrero, los precios de pánico parecen haber tocado fondo. Además, localmente, la masiva devaluación del peso (40%) y la recuperada producción de crudo (gracias a la casi inexistencia de atentados contra los oleoductos) disminuyen afanes fiscales. Hacia adelante, el firmamento insinúa un arcoíris de colores pastel.

Febrero fue un mes de consolidación. Se está cumpliendo un viejo adagio financiero: el precio cura el precio. El barril Brent subió US$10. El indicador WTI, de recuperación menor, refleja peculiaridades del mercado de EE. UU. y no es significativo para Colombia. El mercado dirá si continúa el ascenso y a qué velocidad y volatilidad. El albur de las predicciones se deja para los que hace seis meses juraban por el barril a US$100 y ahora diagnostican US$50, por lo menos hasta fin de año. Mejor examinar los hechos y permitir que cada quien juzgue.

La demanda reacciona. Aparte de su coyuntural aumento por cuenta del crudísimo invierno en el hemisferio norte, la economía de EE. UU. sigue creciendo a buen ritmo y la de China se sacude. El mundo retoma la senda de necesitar aproximadamente 1 a 1,5% más de crudo por año. Mucho, al considerar los anémicos incrementos del 2014. Pero es por el lado de la oferta que se observan cambios dramáticos. ¡En febrero no hubo el excedente de producción sobre la demanda!

Contribuyeron factores pasajeros como mal tiempo para embarques desde Shatt al-Arab, el colapso de Libia y los 700.000 barriles de refinados adicionales por el frío inusual, pero hay también marea de fondo.

Anualizados, EE. UU. produce hoy 1’500.000 barriles por día, más que en el 2014. No por mucho tiempo. Como se sabe, ese crudo incremental proviene del fracking de esquistos. El número de taladros dedicados a la actividad viene disminuyendo, como también caen las solicitudes de permisos para perforar en Texas y Dakota del Norte (los principales estados productores). La proyección, cuenta tenida de mejoras en productividad, indica que el crecimiento en barriles de esquisto se tornará negativo a fines de este año (con contracciones a partir de abril).

No habrá compensación por el lado del resto del mundo. Brasil ha sido el primero en ver sus barriles disminuir, y para el 2016 se prevé una caída del 0,5% en Rusia, el mayor productor del mundo (10’500.000 barriles diarios). Además, en promedio, los presupuestos de inversión de todas las compañías petroleras se contraen en 30%. La Opec, por su parte, no contribuirá a mejorar la oferta.

Produce ya al máximo de capacidad. La excepción es Irán, si hay arreglo nuclear, pero sus barriles adicionales no saldrían al mercado hasta el 2016. Poco se espera de los demás miembros y, por el contrario, la inestabilidad de Venezuela, Nigeria e Iraq podría contribuir a la contracción.

No sería de extrañarse que para fines de este año la producción mundial se redujera en 800.000 barriles. Al compararla con los 2’300.000 de aumento en el 2014, el cambio de panorama sería espectacular. El precio va a depender de la rapidez con que se consuman los altísimos inventarios. El petróleo es hoy, como la plata en tiempos del héroe de Cartagena (1697) don Sancho Jimeno, el commodity universal, medio de pago y depósito de valor. En los tiempos del héroe, el precio dependía de cuánto se atesoraba.

Rodolfo Segovia
Exministro -Historiador
rsegovia@axesat.com
 

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