Rodolfo Segovia S.

Paliza en mitaca

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
noviembre 14 de 2014
2014-11-14 03:17 a.m.
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La paliza fue grande. En las elecciones de la semana pasada, los republicanos ganaron 25 de las 36 curules de senado en juego y 24 de las 36 gobernaciones (quedan con 31 de 50). Nueve de los senados en disputa cambiaron de partido (25%). De confirmarse Luisiana, como es muy probable, los republicanos quedarían con 54 de 100 senadores. En la cámara de representantes sus mayorías, ampliadas, son las más altas en 85 años. Además, se apoderaron del 70 % de los cuerpos colegiados en los Estados de la Unión. La derrota tiene nombre: Obama, cuya impopularidad del 60 % era veneno para el partido demócrata.

En la mayoría de las democracias representativas, resultados como los de los Estados Unidos llevan a hegemonías perdurables. Pero a pesar de las estridencias de Fox News, los estrategas republicanos no se hacen ilusiones. La abstención fue, a la colombiana, del 64 %. En las presidenciales rara vez pasa del 40 %. En un país hoy tan diverso, se gana con inestables coaliciones y las mayorías tienden a ser efímeras. Y mientras más abigarradas, más difíciles de mantener. Al complacer a unos, con frecuencia se disgusta a otros.

Reunir a cristianos homofóbicos y enemigos del aborto, con libertarios que rechazan el gobierno federal, con los fiscalmente conservadores, y con los que no transigen con la normalización de emigrantes ilegales, ni conduce a la estabilidad partidista, ni atrae a la opinión centrista o a los latinos al campo republicano. El GOP, como se les dice a los republicanos, es una marca sin sexapil, sin que seduzcan mucho más los demócratas. La opinión desconfía de los partidos y de la disfuncionalidad y cáfila de lo que ocurre en Washington.

A don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, le gustaba la estabilidad de largo metraje, como la de los Austrias en España (1517-1700). En los Estados Unidos las ha habido también. Jefferson (1800-1808) estructuró un esquema demócrata que, con altibajos, perduró hasta la Guerra Civil (1862). De ahí en adelante dominaron los republicanos, hasta su caída por los abusos del capitalismo monopólico a principios del siglo pasado.

Modernamente, se recuerda la coalición demócrata de Franklin D. Roosevelt a raíz de la Gran Depresión y el New Deal: una discordante combinación de demócratas conservadores del sur, gentes de color, judíos, intelectuales y sindicatos. Más recientemente (1952-92), dominó una coalición en general conservadora, aunque con mayorías parlamentarias demócratas, que triunfó de la Guerra Fría. El sancocho de las últimas dos décadas ha sido menos predecible y con gran polarización. En cierto modo, las plataformas ideológicas desbaratan las coaliciones. Un militante no es lo mismo que un votante. Algo que Petro, por ejemplo, no lo ha querido entender.

En tratándose de la potencia militar y tecnológica más importante del mundo, conviene estar atento a sus bandazos políticos. Los que no lo creen, consideren los beneficios que mayores libertades para la mariguana recreacional, que va haciendo camino, o, mejor, la despenalización del tráfico de alucinógenos, le traerían a Colombia. Es peligroso hacer predicciones, sobre todo no, como dijera Groucho Marx, acerca del futuro. Pero es poco probable que, con el poder político que ahora detentan los republicanos, y a pesar lo electoralmente positivo de la recuperación económica en marcha para el partido de gobierno, los demócratas conserven la presidencia arrastrando a Obama.

Rodolfo Segovia

Exministro - Historiador

rsegovia@axesat.com


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