Rodolfo Segovia S.

Sórdida interinidad

Rodolfo Segovia S.
Opinión
POR:
Rodolfo Segovia S.
abril 05 de 2013
2013-04-05 05:03 a.m.
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Cartagena sigue encallada en el manglar de la incertidumbre,con el alcalde Campo Elías otra vez en la clínica, desde hace dos semanas.

Las maniobras que posponen su renuncia desafían la imaginación, aun la de los familiarizados con el bizantino quehacer político de ‘La Heroica’. Enfermo y en dolorosamente frágil estado, su ausencia de la Casa de la Aduana por más de seis meses ha debido ser suficiente para que se convocara a elecciones atípicas como manda la ley. Pero en Cartagena nada es simple, y si no que lo digan quienes vieron flotar en el horizonte, rumbo a mares ignotos, los tubos originales del recientemente inaugurado Emisario Submarino.

Resulta que cuando Campo Elías se encontraba delicado, la Contraloría General de la Nación le suspendió del cargo mientras investigaba contratos turbios, que irónicamente –comentan en los corrillos del Parque de Bolívar– se suscribieron para favorecer a quienes hoy se benefician de la interinidad del Alcalde. Cuando se repuso, precariamente y justo antes de que se cumplieran los 180 días de incapacidad, la sanción impidió su regreso. La Contraloría no se pronuncia. Campo Elías anunció una tutela, pero, si la presentó, ese ordinario, eficaz y rápido instrumento sufrió algún inusual descarrilamiento.

Salta a la vista el interés de prolongar el statu quo. Se llegó al impasse actual vía sibilinos enroques. El Alcalde encargado, personalmente intachable, milita en el grupo de los cónyuges García sub júdice. Sus tratativas con la clase política acerca de asuntos burocráticos se llevan a cabo en el hogar y en presencia de Juan José García, su incuestionable jefe político. ASI, partido de bolsillo, que alguna vez hiciera parte del arsenal del condenado senador Martínez y que inscribió a Campo Elías Terán, incluyó, por arte de birlibirloque, al actual Alcalde interino en la terna propuesta al Presidente para reemplazar provisionalmente a Campo. La encantadora y eficiente senadora Zuccardi, exadalid de ‘la U’ y consentida de Juan Manuel Santos, completó la bruja diligencia craneada por su marido.

Al clan García le conviene prolongar la interinidad. Le da tiempo de apertrecharse y preparar un candidato creíble para las elecciones inevitables que se aproximan, y que, por el momento, no tiene. Dicen analistas lenguaraces que miembros de la familia de Campo Elías le añaden sordidez al juego, con seguridad a sus espaldas. Crónica non santa de una dimisión embolatada. Solo que Cartagena no da espera, un alcalde sin mandato y en la incertidumbre, mal puede enfrentar con enjundia sus múltiples urgencias. Intrigas de ducal corte florentina no apaciguan los problemas. La ciudad necesita para ya alcalde electo por el pueblo porque, con gran pesar, Campo Elías es dudoso que regrese. Y eso, infame contubernio, se sabe desde hace tiempo.

Don Sancho Jimeno sufrió la maldición de un rey enclenque, Carlos II, el enfermo de Europa. La debilidad dio pie al pirático ataque francés a Cartagena que don Sancho enfrentó en 1697. Por estos años de patrióticos bicentenarios, acongoja que la placa de mármol donde están inscritos los nombres de los Mártires de Cartagena, fusilados por la libertad en febrero de 1816, yazga por los suelos del Camellón hecha astillas. “Lastimosa reliquia es solamente. De su invencible gente solo quedan memorias funerales…”, diría Rodrigo de Caro en su Canción a las ruinas de Itálica, la poesía más perfecta de la métrica castellana.

Así va Cartagena, ‘La Heroica’.

Rodolfo Segovia

Exministro - Historiador

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