Rosario Córdoba Garcés

Política industrial moderna, un debate necesario

Rosario Córdoba Garcés
Opinión
POR:
Rosario Córdoba Garcés
octubre 02 de 2012
2012-10-02 01:10 a.m.
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La evidencia empírica muestra que los milagros económicos de los últimos 50 años han coincidido con naciones que lograron sumergirse en un constante proceso de cambio estructural.

Es decir, que lograron migrar sus factores de producción de sectores de menor productividad a aquellos de mayor productividad. Dentro de estos países se destacan los tigres asiáticos (Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán), China y Vietnam.

Este proceso de cambio estructural, como lo sugiere la literatura reciente de desarrollo económico, no se da espontáneamente, en la medida en que existen distorsiones y cuellos de botella que lo limitan.

En particular, hay problemas de apropiabilidad y fallas de coordinación, entre otros, haciendo necesaria la acción del Estado para mitigarlos.

Ahora bien, las agendas emprendidas por estos milagros económicos difieren sustancialmente de las políticas industriales del pasado que –no sin razón– han sido satanizadas en muchos países de la región y, en particular, en Colombia.

Primero, estas agendas utilizan el mercado como principal mecanismo para la asignación de recursos. Segundo, los sectores a los cuales estos países le apuestan buscan su competitividad en los mercados internacionales y no en los domésticos. Tercero, los incentivos a la innovación y a los sectores son temporales y están atados al cumplimiento de metas en materia de productividad, ventas y exportaciones, entre otras.

Cuarto, estas agendas no solo cubren al sector industrial, sino cualquier ramo de la economía, incluyendo el agropecuario y el de servicios.

No sorprende, por tanto, que a estas agendas se les haya dado nuevos nombres como Política Industrial Moderna, Nueva Economía Estructural o Políticas de Desarrollo Productivo Verticales.

Colombia, luego del agotamiento del modelo de sustitución de importaciones, ha sido reacia a retomar políticas que rememoren el antiguo modelo de política industrial.

No obstante, estas siempre han estado presentes usando diferentes atuendos para que no las identifiquen con el anterior modelo. Recientemente, se conocen como Programa de Transformación Productiva, locomotoras, apuestas sectoriales departamentales, desarrollo de iniciativas de clúster, Estrategia Nacional de Innovación y Política de Gestión de Capital Humano.

El país tiene hoy una nueva Agenda Nacional de Competitividad que incluye políticas transversales –que buscan mejorar los fundamentales microeconómicos para todos los sectores de la economía en temas como infraestructura, corrupción, educación, justicia, entre otros– y políticas de carácter vertical –como las mencionadas anteriormente–.

Sobre estas últimas, es preciso que se dé en el país un debate técnico sobre la mejor forma de implementarlas, ya que lo que hoy hay no responde a una política integral de Estado que articule a todos los actores relevantes y busque sinergias entre los distintos instrumentos de política.

Adicionalmente, se le está apostando a todo, y como dice Michael Porter, “apostarle a todo es no tener estrategia”.

Una agenda vertical sólida y coherente es un gran complemento a los esfuerzos transversales en materia de competitividad.

Las prevenciones frente a lo que sucedió en el pasado son válidas.

No obstante, sin foco y coordinación, el país no podrá alcanzar los niveles de crecimiento superiores al 6 por ciento que se impuso como meta hace unos años.

Rosario Córdoba

Presidenta del Consejo Privado de Competitividad

rcordoba@compite.com.co

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