Rudolf Hommes Rodríguez

Varias
preguntas

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
marzo 13 de 2016
2016-03-13 09:17 p.m.
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El crecimiento de la economía en el 2015 fue 3,1 por ciento anual. Aunque mediocre, es probablemente uno de los mejores desempeños en la región y difícilmente una explicación válida para el pesimismo que predomina. Este parece ser inmune a cualquier interpretación o hecho emergente positivo. Una sorprendente multitud de colombianos no solo se rehúsa creer que hay salida, sino que también se niega a hacer algo a favor de resolver los problemas y conjurar el peligro.

Por ejemplo, antes de la salida de Tomás González, su antecesor Amílcar Acosta hizo un excelente análisis de la crisis en el noticiero CM&, y propuso varias fórmulas para aliviar la situación del sector eléctrico con el ahorro de energía y de luz solar. Yamit preguntó al final de la entrevista si los televidentes están dispuestos a ahorrar energía, y el 50 por ciento de los que respondieron dijo que no. Eso mismo están diciendo con sus luces encendidas los que las dejan prendidas toda la noche.

La subida de los precios del petróleo de 27 a 40 dólares el barril, me indujo a comentar en una reunión que esto podría aliviar, en alguna medida, la situación fiscal, y llovieron las recriminaciones y explicaciones alternativas por las cuales se aducía que esa subida no le conviene al país.

Después de leer una entrevista que le hicieron a Carlos Gustavo Cano, miembro de la junta del Banco de la República, en la cual él decía que a pesar de que el Gobierno ha sufrido una caída de sus ingresos y ha tenido que reducir el gasto, no tiene opción distinta a subir las tasas de interés, me preguntaba si necesariamente es esta una consecuencia lógica de la caída de las cotizaciones del petróleo. No sé si ahora que se recupera el precio del hidrocarburo, Carlos Gustavo va a insistir en que la subida del crudo hace necesaria la elevación de la tasa de interés.

El Banco de la República no es el único banco central del continente que está despistado, y juega con la posibilidad de poner a un lado su política de utilizar solamente la tasa de interés para controlar la inflación (inflation targetting), para tratar de manejar la tasa de cambio.

En su último número, la revista The Economist sostiene que la inflación está poniendo a prueba a los bancos centrales de América Latina que, a pesar de ser conscientes de que el crecimiento de la economía se ha desacelerado, como ha sucedido en Colombia, o deprimido, como ha pasado en el caso de Brasil, están subiendo desde hace unos meses las tasas de interés.

La publicación hace la reflexión de que la mayor inflación se debe principalmente a la devaluación de las monedas, y que a diferencia del pasado, el impacto de la devaluación sobre la inflación es limitado (alrededor del 10 por ciento).

En Colombia, esa observación está lejos de ser un consuelo, pues la devaluación ha sido tan acelerada que ese efecto del 10 por ciento hace que la inflación se duplique.

Al parecer, después de un largo periodo de confort y calma, atribuible a la política de inflation targetting, la cual fue adoptada cuando por fin aprendimos ‘la lección’ de los años ochenta, la devaluación obliga actualmente a los bancos centrales a comprender una nueva advertencia que todavía no se ha asimilado y no garantiza un resultado equiparable al anterior.

Rudolf Hommes R.
Exministro de Hacienda
rhommesr@hotmail.com

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