Rudolf Hommes Rodríguez

Exportar e innovar

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
febrero 28 de 2016
2016-02-28 07:00 p.m.
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El Ministerio de Comercio ha anunciado que se propone impulsar una nueva oferta exportable por valor de 30.000 millones de dólares en los próximos cuatro años, para aprovechar las ventajas y el acceso que se derivan de los 10 tratados de libre comercio vigentes (y del que está en camino con Corea). Como parte de esta meta, se espera crear 300.000 nuevos empleos.

Un elemento clave de este plan es fomentar la innovación más allá de lo que ahora promueve iNNpulsa, con nuevos estímulos, entre los que se destaca un descuento tributario para las empresas innovadoras. Este es un esfuerzo que se necesitaba y llega a buena hora, cuando ya es evidente que sin intervención del Estado no va a surgir rápidamente, de forma espontánea, una oferta exportadora importante.

La presidenta de Procolombia organizó un evento en Bogotá, el jueves pasado, para promover el entusiasmo a exportar de empresarios exitosos, con la participación de Porter Erisman, exvicepresidente de Mercadeo de Alibaba.co. Este entusiasmo empresarial es indispensable para innovar y concebir productos que hoy no se producen, pero que se pueden desarrollar a partir de los ya existentes.

Coincide este esfuerzo con el de Bancóldex para hacer conocer el Atlas de Complejidad Económica, que ha identificado oportunidades potenciales de cambio técnico y de exportar en varias regiones el país. El propósito es que los productores de cada región migren a productos de mayor complejidad y valor agregado, y que los gobiernos locales promuevan con recursos de regalías programas que coadyuven en ese objetivo.

Este es un problema de generación y utilización de conocimiento, y lo esencial es que se establezcan mecanismos institucionales de colaboración entre el sector público y las empresas, ojalá con la activa participación de las universidades, especialmente de las escuelas de ingeniería y los departamentos de ciencias físicas y naturales para establecer núcleos regionales de investigación y desarrollo que les presten servicios a las compañías para ascender por la escala tecnológica en su área de producción, o en alguna que sea afín.

El ejemplo muy frecuentemente citado para describir esos procesos colaborativos es el de la industria forestal en Escandinavia, que comenzó con la tala y renovación de bosques, el tratamiento y preparación de la madera, la elaboración de productos de madera: escaló primero a producir las herramientas para talar, luego la maquinaria de procesamiento de la madera y el diseño de alta calidad de muebles para exportar. Un paso posterior fue el desarrollo de la industria de maquinaria, herramienta y sistemas electrónicos de control. De ahí, se pasó a la electrónica, y, finalmente, a Ericsson y a Nokia.

Otro caso menos conocido es el de los centros público-privados de desarrollo tecnológico en el norte de Italia, que sirven de apoyo a la industria de textiles (nanotecnología), a las de confecciones (diseño, moda, colores), a la industria metalmecánica (diseño e innovación) y, en general, a las empresas familiares. Uno más es el de desarrollos como la cerámica de alta tecnología en Japón, que ha reemplazado al acero y a otros metales especiales en piezas de alta precisión o de gran dureza.

Nuestra misión es hacer algo parecido.

Rudolf Hommes R.
Exministro de Hacienda
rhommesr@hotmail.com

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