Rudolf Hommes Rodríguez

Atajos tecnológicos y liderazgo

Rudolf Hommes Rodríguez
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
julio 14 de 2013
2013-07-14 11:03 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf52f0b4a.png

Las empresas industriales colombianas no pueden seguir produciendo lo mismo que han creado tradicionalmente, sino deben usar los avances que se han logrado internamente y lo que está disponible en el mundo para pasar a otro estadio, de mayor eficiencia y productividad, valor agregado y sofisticación en el portafolio de productos y en la forma de producción. Esto generalmente no sucede espontáneamente. Hace falta que algo o alguien dé un salto cualitativo, bien sea en la organización de la producción o en el marco institucional, frecuentemente en ambos.

En el caso de Finlandia, las compañías son las mismas de hace cien años, pero cambian de producto a medida que evolucionan y se vuelven cada vez más sofisticadas. Cada cambio se produce construyendo sobre los avances de la etapa anterior. Los aserradores de madera, se convierten en productores de papel. Estos pasan a producir maquinaria para producir papel. Se sofistican en diseño, tecnología y electrónica, y se convierten en líderes mundiales de sistemas de comunicación.

Todo esto sucede en un ámbito de buen gobierno, sistemas educativos de alta calidad, cambio técnico derivado de la experiencia, pero alimentado por las universidades públicas, armonía social, inducida desde el Gobierno e interacción sinérgica entre el Estado y el sector privado.

En Colombia, por el contrario, procuramos que nada cambie, petrificados durante décadas gracias al proteccionismo, al narcotráfico y al aprovechamiento ineficiente de recursos naturales. Nuestra estructura industrial sigue siendo la que era típica en un país en desarrollo en un siglo anterior. Salir del atraso implica abrirse al mundo y avanzar rápidamente en conocimiento científico y tecnología. Esto requiere un esfuerzo enorme para aumentar la calidad y cobertura del sistema educativo y una gran inversión en investigación y desarrollo.

Una opción complementaria disponible que ha utilizado China exitosamente para, sin tener que esperar a recoger los frutos de la inversión en conocimiento, es atraer a empresas extranjeras que tienen la tecnología. Por ejemplo, convencer a Samsung de producir en Colombia componentes para el mercado americano o en su defecto traer a TSMC o a Hon Hai, como hizo Costa Rica con Intel. Es el tipo de política industrial que ha hecho falta. Quizás debiéramos preguntarle a Figueres cómo lo logró.

Para eso se necesitan líderes políticos, empresarios y un marco institucional adecuado. En las últimas tres columnas he destacado condiciones regionales institucionales y empresariales que serían propicias para inducir los cambios que son necesarios. Pero alguien tiene que hacerse cargo de organizarlos. Le correspondería al Gobierno hacerlo. Si no lo hace, el sector privado tiene que tomar la iniciativa. No pueden seguir insistiendo en operar en una economía cerrada sin innovación y sin futuro.

Rudolf Hommes R.

Exministro de Hacienda

rhommesr@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado