Rudolf Hommes Rodríguez

Competencia en la telefonía celular

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
diciembre 15 de 2014
2014-12-15 03:35 a.m.
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La concentración del mercado de telefonía celular ha disminuido marginalmente gracias a la aplicación de tarifas diferenciales que favorecen a los operadores más pequeños, que tienen menor participación, pero el operador más grande continúa dominándolo y las empresas más pequeñas siguen operando en condiciones de mucha desventaja. El mercado está todavía lejos de ser competitivo y el servicio es muy malo. Pese a ello, el Gobierno está considerando terminar la asimetría en el corto plazo supuestamente porque la Ocde lo ha recomendado. Más bien debería estar promoviendo mayor competencia.

Curiosamente, la Ocde ve con buenos ojos esa asimetría en México. En ese país es absoluta porque la tarifa que le cobra el dominante a sus competidores es cero. En varios Estados de la Ocde se aplica la asimetría como política para fomentar la competencia y en algunos de ellos se ha mantenido por más de cinco años. También llama la atención que el operador que aquí combate la asimetría no tiene la posición dominante en Perú, y allá solicitó que se adoptara y se mantenga. Es la prueba de que funciona.

En Colombia, la asimetría parece haber tenido un efecto saludable sobre la competencia a pesar de que las medidas tardaron en aplicarse y han sido comparativamente ‘aguas tibias’. Este año, Claro tiene el 55,8 por ciento del mercado; Telefónica, el 23,5; Tigo, el 15,9, y otros tienen el 4,8 por ciento. Ha mejorado la participación de los pequeños, han entrado nuevos operadores, y esto ha sido posible, en buena medida, por el cargo diferencial. Antes de adoptarse esa política, Comcel, el antecesor de Claro, tenía el 67 por ciento del mercado, Telefónica el 22 por ciento y Tigo el 11 por ciento. En esa época, por encargo de uno de los proveedores, calculamos que para que el más pequeño (Tigo) pudiera competir con Comcel en tarifas, la diferencia porcentual entre la tarifa que le debía pagar Comcel a Tigo y la que le cobraba a sus usuarios debería ser 6,1 veces la diferencia porcentual entre la que le debía pagar Tigo a Comcel y la que esta le cobraba a sus usuarios.

Por encargo del mismo proveedor se hizo un nuevo estudio este año. Esta diferencia se ha reducido sustancialmente y es hoy 3,5 veces. Como mide la capacidad del operador dominante de ejercer poder de mercado sobre el más pequeño se puede afirmar que la asimetría ha mejorado las condiciones de competencia, pero que Claro conserva el poder para mantener su ventaja y hacerle perder mucha plata a los demás, por su mayor participación y porque sus ingresos y su flujo de caja son alrededor del doble de los de los otros operadores sumados.

Volver ahora a la simetría de tarifas pondría en situación de absoluta desventaja a los operadores menores, porque el dominante tiene el músculo financiero para sacarlos, ofreciendo tarifas diferenciales muy bajas para las llamadas entre sus usuarios. Se necesita regulación más intervencionista para controlar este efecto de club y para que no se extienda al mercado de datos; e intervención de la Superintendencia de Industria para prevenir la utilización de prácticas monopólicas. Entre menor sea el poder del operador dominante mejor es el servicio y mayor la inversión.

Rudolf Hommes R.

Exministro de Hacienda

rhommesr@hotmail.co


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