Rudolf Hommes Rodríguez

Desarrollo industrial y productividad

Rudolf Hommes Rodríguez
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
diciembre 18 de 2011
2011-12-18 08:19 p.m.
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El Balance del Sector Industrial 2011, que preparó el DNP ha identificado ramos como el de químicos, petroquímica, cárnicos, materiales de construcción y metálicos que ya fabrican productos exportables con un grado alto de complejidad y valor agregado; y otros de alto valor estratégico, que aún están lejos de nuestras capacidades actuales de producción hacia los que deberíamos enfocarnos: maquinaria, electrónica, productos de papel, químicos y farmacéutica.

Para que se desarrollen plenamente hay que hacer un gran esfuerzo en tecnología y educación, sobre todo en las ramas de ingeniería y ciencias naturales, y promover una elevación acelerada de la productividad laboral en toda la economía.

El estudio del DNP revela que el crecimiento de la productividad en la industria manufacturera ha sido tradicionalmente bajo, muy inferior a los de países como Argentina o Chile, y recientemente al de Perú y México.

Estas bajas tasas de crecimiento de la productividad causan divergencia frente a otras economías en el continente, Asia o el mundo desarrollado. En el 2010, la productividad laboral en la industria colombiana era una décima parte de la de EE. UU., y en 1974 era una cuarta parte.

En todo el período nos distanciamos de la productividad de ese país, contradiciendo lo que parece ser una tendencia de la productividad de la industria manufacturera a converger irrevocablemente.

En los últimos años parece haber cambiado la tendencia favorablemente. Entre enero del 2002 y junio del 2011, la productividad laboral de la industria creció a una tasa promedio anual de 4,1%, y en el último año a una tasa superior al 5%.

Estos ya son niveles comparables a los de otros países, pero muy inferiores al crecimiento histórico de la productividad en Corea del Sur. Hay que destacar, sin embargo, que hay sectores muy dinámicos. El de otros equipos de transporte, productos de madera, grabados, metales preciosos y no ferrosos, confecciones y prendas de vestir, maquinaria de uso general, partes y piezas de vehículos o equipos de comunicaciones. En estos, el crecimiento promedio de la productividad laboral ha sido el triple o el doble de dicho crecimiento en la industria. La mayoría de ellos tiene una baja participación en el PIB industrial, pero son las esmeraldas que brillan entre las rocas y el polvo, y conjuntamente comienzan a pesar.

Un aspecto preocupante es que las actividades y sectores más productivos no son los que absorben empleo más rápidamente.

En Colombia, el sector industrial (incluyendo servicios públicos y minería) es el de mayor nivel y crecimiento de la productividad laboral. Lo ideal sería que fuera el que generara el mayor empleo. Desafortunadamente, entre 1990 y el 2007, el empleo en el sector servicios pasó de representar el 50% del empleo, a 62%. El sector industrial perdió 3 puntos de participación en ese periodo y el agrícola 10 puntos. El Informe Nacional de Competitividad reporta un resultado similar entre el 2005 y el 2009.

Como consecuencia de estos cambios estructurales, la productividad laboral total ha crecido mucho menos que la del sector industrial, que es el que tiene una vocación de acercarse a los niveles de productividad del resto del mundo.

Para invertir esa tendencia hay que promover un crecimiento más acelerado de la manufactura y volver productivo al sector agropecuario, y al Gobierno que no sólo no lo es, sino que impide que otros ramos mejoren su productividad.

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