Rudolf Hommes Rodríguez

Equidad: sí, pero no

Rudolf Hommes Rodríguez
Opinión
POR:
Rudolf Hommes Rodríguez
agosto 24 de 2015
2015-08-24 12:21 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/23/56ccbf52f0b4a.png

El Gobierno Nacional está justificadamente orgulloso de que se haya reducido significativamente la pobreza y de que Colombia dejara de ser el segundo país más desigual de América Latina, como el Presidente lo afirma en una separata de El Tiempo, auspiciada por la Presidencia de la República (‘Los Años de la Equidad’, 9 de agosto de 2015).

En el mismo informe se publican los datos de pobreza y pobreza extrema que muestran que, en efecto, se han reducido significativamente. En el 2005, los habitantes que vivían en condiciones de pobreza eran el 45,2 por ciento del país, y de pobreza extrema, el 13,9 por ciento. Estas cifras se redujeron en el 2012 a 32,9 y 10,4 por ciento, respectivamente, y en el 2013 a 30,7 y 9,1 por ciento (en el 2014 la pobreza extrema fue 8,1 por ciento).

Son datos buenos, en comparación con el pasado. La pobreza se redujo en Colombia 32 por ciento entre el 2005 y el 2013, y la pobreza extrema disminuyó 42 por ciento entre el 2005 y el 2014. Pero, Perú, que partió de un nivel más alto, redujo la pobreza de 52,5 por ciento en el 2003 a 23,9 por ciento en el 2013, y la pobreza extrema de 21,4 a 4,7 por ciento (reducciones de 45,5 por ciento y 78 por ciento, respectivamente). Brasil también mejoró más aceleradamente. En Chile, en el 2013 el porcentaje de pobreza era de 7,8 y el de pobreza extrema 2,5.

Es importante tener en cuenta que en Colombia la reducción de la pobreza en las regiones más atrasadas parece ser más acelerada que para el resto del país (lo dice en dicha separata la creadora del Índice de Pobreza Multidimensional Sabina Alkire), lo que incide positivamente en la reducción de desigualdades entre regiones. Esto es muy positivo, pero no puede ser razón para que regiones como el Pacífico colombiano o la ciudad de Buenaventura continúen indefinidamente sin resolver sus problemas de acceso a servicios básicos, o para que no se cierre la mayor parte de la breca social que persiste entre las ciudades y el campo.

En la separata se destaca que por fin se dispone de agua potable durante las 24 horas del día en Carmen de Bolívar, que lleva más de un siglo sin el líquido (“bajo tus soles llenos de ardores…”), ¿sin agua?); y que en Tumaco por fin se cuenta con luz eléctrica.

Es vergonzoso que en la mitad de la segunda década del siglo XXI, finalmente les llegue la luz y el agua a un sinnúmero de poblaciones, y que esto se considere un logro. En realidad, es un testimonio, por una parte, de la ineficacia del Estado en la provisión de servicios públicos y, por otra, de la falta de poder o de iniciativa de la población para reclamar y obtener lo más básico.

Alkire dice, refiriéndose a Amartya Sen, que la gente que vive en condiciones de extrema pobreza aprende a tener paz y tranquilidad, “lo cual es un logro, porque no es fácil vivir así”. En una democracia, esa resignación, que en Colombia también puede ser inducida por el miedo a la muerte, les hace el juego a los políticos clientelistas que llenan las calles de tubos que nunca se entierran.

A ningún alcalde se le debería permitir hacer otras inversiones si no ha solucionado, satisfactoriamente, en su municipio los problemas de acceso a servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, salud pública, educación y seguridad ciudadana.

Rudolf Hommes R.

Exministro de Hacienda

rhommesr@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado